Fantasmas en los hoteles de las Series Mundiales
Los edificios donde se hospedan como visitantes Milwaukee Brewers y Tampa Bay Rays mantienen amplias leyendas de embrujo

P ocos deportes cultivan la superstición como el béisbol . Hay jugadores que no pisan las líneas, pitchers que repiten el mismo ritual antes de cada salida y bateadores que no se lavan la ropa interior durante una racha ganadora. Es un deporte de 162 partidos a lo largo de la temporada, de muchos kilómetros y pocas horas de descanso, la imaginación muchas veces ve más allá de lo que hay.
Las Series Mundiales entre Milwaukee Brewers y Tampa Bay Rays encierra una de las historias de superchería más curiosas: el supuesto encantamiento que tienen los hoteles que suelen albergar a los equipos visitantes, el Pfister, en la ciudad de Wisconsin y el Vinoy Reneissance de San Petersburgo, en Florida, dos edificios centenarios plagados de leyendas urbanas que han circulado de boca en boca durante el siglo. Una experiencia muy común en varios hoteles en Estados Unidos. De hecho, el resplandor de Stephen King surgió de una experiencia 'paranormal' del escritor en uno de ellos...
Abierto en 1893 y promovido por el empresario Charles Pfister, el Pfister fue concebido como un símbolo de la pujanza de Milwaukee, la ciudad cervecera de la era dorada. Heredero de una familia de curtidores adinerados, Pfister quiso un hotel que rivalizara con los grandes de la Costa Este, y lo llenó de mármol, maderas nobles y arte. Hoy el hotel presume de albergar una de las mayores colecciones de arte victoriano del mundo en un establecimiento hotelero, algo que forma parte de su identidad.
Es el hotel emblemático del centro de Milwaukee, y los equipos visitantes de los Brewers han acostumbrado a alojarse allí. Por sus pasillos han desfilado generaciones de jugadores. Según la tradición local, el espíritu de Pfister, fallecido en 1927, nunca abandonó del todo el edificio que tanto amó. Los relatos que circulan, sin manera de acreditarlo, incluyen luces y televisores que se encienden o apagan solos; puertas que se abren o cierran sin explicación, sombras, pareidolias... así como sensaciones de frío localizadas y la impresión de ser observado.
Lo que convierte al Pfister en caso especial es el elemento beisbolero. La leyenda sostiene que el fantasma sería un anfitrión especialmente poco amable con el equipo visitante y que los jugadores rivales de los Brewers, al menos en la versión popular, se llevan peor parte que los locales. De ahí la broma recurrente de que el Pfister es el 'undécimo jugador' de Milwaukee, o una ventaja de campo sobrenatural. Cuentan que algunos peloteros de equipos visitantes han pedido cambiar de habitación o han bromeado con haber dormido mal por culpa del inquilino.
En el trasiego de partidos a una y otra ciudad de los finalistas, el Vinoy Renaissance (Marriott) es el hotel de Babe Ruth. Se inauguró en 1925, en pleno boom inmobiliario de Florida, de la mano del empresario Aymer Vinoy Laughner. Fue durante décadas el gran hotel de la costa del Golfo de Florida, un edificio de estilo mediterráneo con vistas a la bahía de Tampa, frecuentado por la alta sociedad y la élite del deporte.
También tiene un capítulo beisbolero. St. Petersburgo fue durante años sede de los entrenamientos de primavera de los New York Yankees, y es una tradición muy repetida que figuras como Babe Ruth y Lou Gehrig se alojaron allí. Con el tiempo llegó el declive. El hotel cerró en 1974 y estuvo abandonado durante casi dos décadas, hasta que una gran restauración lo devolvió a la vida a comienzos de los años noventa.
Entre los relatos habituales figuran apariciones de personajes de época, ruidos inexplicables en plantas determinadas y la impresión de que ciertos espíritus continúan hoy presos en sus pasillos. Parte del folclore asocia esa presencia espectral a la era dorada del hotel y a los grandes nombres que lo visitaron, con el aura de Ruth como imán narrativo de un edificio que con más de un siglo de vida acumula crujidos, corrientes de aire, instalaciones antiguas y, sobre todo, historias.






