'Las Lupitas' ponen en jaque los sueños de número uno de Josemaría y González
Ortega y Araújo eliminaron a la pareja dos del ranking femenina en cuartos de final del Paris Major en una remontada épica por 2-6, 7-6 y 7-6.

El sueño, más en entredicho que nunca. Paula Josemaría y Bea González se han dejado gran parte de sus opciones de aspirar al trono femenino del pádel tras caer en cuartos de final del Paris Major ante una pareja que pasan los años y cambian los proyectos, pero siempre está: ' Las Lupitas '.
Un tropiezo serio en uno de los cuatro torneos que más puntos reparte a lo largo de la temporada y que, ahora, obliga a la pareja aspirante al número uno casi al título en los dos Major restantes si quieren llevar la pugna al Finals de Barcelona.
Una derrota que lleva la firma de una pareja que en su versión 3.0 vuelve a funcionar. ¿Durará? ¿No? En el pádel de hoy día eso no se sabe, pero lo que vuelven a demostrar Marta Ortega y Sofía Araújo es que son competitivas y están para ganar a cualquiera .
La pareja dos, en su mejor versión
Nadie hubiera dicho que el partido acabaría como lo hizo a tenor del primer set. La primera manga de la pareja González y Josemaría evidenciaría que tienen picos de rendimiento muy, muy altos y que cuando sus formas de ver, vivir y desplegar el pádel sobre la pista, están un nivel por encima del resto.
Fluidas, dominadores y con una presencia que se retroalimenta , el plan de las de Claudio Gilardoni funcionaba para tener el partido justo donde querían, en esa zona de confort donde solo una de las dos parejas se reconoce y a la otra cada pelota le parece una duda.
El resultado, un 6-2 claro sin demasiadas opciones para Ortega y Araújo y un esperable eco en forma de victoria aseada para la pareja dos.
La remontada de 'Las Lupitas'
Pero, como decíamos, el problema de Bea y Paula es que no consiguen sostener ese nivel. La subida de juego es alta; pero la bajada, también . Cuando conectan todo funciona, pero cuando no hacen contacto el plan de juego se desdibuja y solo queda el pundonor. Y, como en Roma, no siempre es suficiente.
De un partido atado y dominado, el escenario se fue moviendo lentamente a un intercambio donde Araújo y Ortega eran más reconocibles. En esa guerra de guerrillas donde cada punto se hace trinchera las de Juani Mieres encontrarían la clave para llegar a algo más que alargar la agonía.
Lo hicieron primero en el primer set llevándose la manga en la muerte súbita y también en la tercera por la misma vía. Y con el meritaje que conlleva levantar incluso cuatro pelotas de partido en contra para cerrar su pase a semifinales por 2-6, 7-6(4) y 7-6(6) .
Un partido que podía haber caído para cualquier lado , como las semifinales de Roma, pero que como entonces refuerza un proyecto y debilita otro. El primero, porque encuentra los resultados y las victorias épicas que le faltó a cada una por separado; el segundo, porque deja en muy pocas las opciones de sorpasso en la carrera por el número del año.






