Cuando falta la estrella, aflora el equipo: España es favorita para el Mundial de pádel
La opinión de Jesús Mata

La baja de Ale Galán para el Mundial de Doha no es una baja cualquiera. Galán es ese jugador al que miras cuando el partido se atasca, cuando la pareja rival encuentra una grieta y hace falta alguien capaz de inventarse una solución que no estaba en el guion. Es talento diferencial, improvisación, personalidad y capacidad para cambiar un partido con muy poco. Es, salvando las distancias, nuestro Lamine Yamal . Por eso su ausencia duele, pero también por eso mismo debería obligar a Juanjo Gutiérrez a plantear el Mundial desde una perspectiva distinta: a Galán no se le sustituye; lo que hacía Galán tiene que repartirse entre todos.
Y aquí aparece una referencia demasiado reciente como para ignorarla. España acaba de ser campeona del mundo de fútbol con Lamine Yamal dentro de su plantilla y, sin embargo, una de las grandes lecciones que deja ese Mundial no está tanto en lo que hizo su estrella como en que Luis de la Fuente consiguió que España no dependiera de ella. El seleccionador ha insistido en que el talento individual, por sí solo, no gana los grandes torneos; necesita una estructura, compañeros que lo potencien y, sobre todo, un grupo dispuesto a entender que el éxito de uno empieza por el funcionamiento de todos. No se trata de restar importancia a las estrellas, sino de impedir que las estrellas sean más importantes que el equipo. Ahí está la idea que debe abrazar Juanjo, ahora que ya sabemos que no habrá Regreso -de Lebrón y Galán- ni morbos de otra índole que pueden hacernos a muchos perder el foco, como en el Mundial pasado. Creo que incluso puede venirle bien al seleccionador para potenciar la idea del colectivo por encima de todo.
Pero por todas estas cosas pienso que el mensaje que nos dejó La Roja en verano encaja especialmente bien con el momento que vive el pádel. Llevamos demasiado tiempo hablando de proyectos que nacen con grandes nombres y terminan rompiéndose antes de consolidarse, de parejas que parecen destinadas a dominar y que desaparecen cuando la suma de talento no consigue convertirse en una verdadera sociedad. El pádel es un deporte de dos que, paradójicamente, cada vez habla más en singular : quién es el mejor, quién tiene más talento, quién puede ganar solo, quién debe acompañar a quién. Y quizá por eso este Mundial sea una oportunidad para recuperar algo que el circuito parece haber ido dejando en segundo plano: la importancia del grupo.
La baja de Galán hace que esa necesidad sea todavía mayor. Juanjo no debe buscar quién puede hacer de Galán porque ese jugador no existe. Lo que necesita es que Coello aporte lo que puede aportar como jugador que lo condiciona todo, que Lebrón se reafirme como el mayor talento jamás visto, que Paquito saque todo el heavy metal que sólo toca con la camiseta de su país, que Yanguas dé un golpe en la mesa y demuestre que lo pasado, pasado está; que Coki vuelva a mandar un mensaje de que en el pádel no sólo basta con ser un prodigio físico y técnico; que Jon proyecte su energía y su locura en voracidad sobre el 20x10; que Goñi justifique la apuesta de Juanjo por él y que Leal afronte esta segunda llamada como la gran oportunidad de su vida. En definitiva, que ocho jugadores extraordinarios terminen siendo algo más que ocho nombres extraordinarios.
Y aun con Galán fuera, España tiene argumentos para seguir siendo la selección a batir. No porque la baja no sea importante —lo es, y mucho—, sino porque el problema de España no es la falta de talento, sino cómo repartirlo mejor . Además, hay un factor que no conviene despreciar: ya son dos mundiales masculinos seguidos viendo a Argentina levantar el trofeo. En 2022 cayó en Dubái y en 2024 volvió a perder la final en Doha, esta vez por 2-1 ante una Argentina que remontó después de que España se adelantara en la eliminatoria. Y aún con todo esto sobre la mesa, creo que España no sólo es que sea favorita, es que está obligada a ganar porque creo que tiene mejor equipo y mejores combinaciones de parejas.
Eso sí: dos finales perdidas pueden convertirse en una mochila o en combustible . Pero precisamente aquí está una de las razones por las que sigo viendo a España un pelín por encima: esta vez la presión no tiene por qué dividir al grupo; puede empastarlo todavía más. Lo de Galán obliga a todos a asumir desde el primer día que habrá un salvador menos que se podrá poner la capa de súper héroe las cosas se compliquen. Hay que compartir responsabilidades, cerrar filas y entender que probablemente ningún jugador pueda permitirse desaparecer durante demasiado tiempo. Después de dos ediciones sin levantar el título, y con la mejor generación de pádel de la historia del país , la necesidad de recuperarlo puede ser precisamente el pegamento que convierta a una selección extraordinariamente talentosa en un equipo mucho más compacto.
Y enfrente está Argentina , que es un equipazo y que merece todo el respeto del mundo, pero que llega con una circunstancia diferente: con una generación que ya sabe lo que es ganarlo dos veces seguidas. La motivación será enorme, por supuesto, y hablar de un supuesto cansancio sería absurdo; pero en el deporte existe también esa sensación difícil de medir de quien persigue algo que todavía no tiene frente a quien ya lleva dos años agarrándolo. España llega con hambre; Argentina llega con el estómago algo más lleno.
Así que, con todas las cartas sobre la mesa y con el mazazo de la baja del 'Alien', reafirmo con más fuerza si acabe que, falta la estrella, aflora el equipo. Y creo que el equipo puede con todo. Por eso, para mí, España es favorita. Luego, como siempre, hablará la pista. Pero de aquí no me mueve nadie.


