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Tres operaciones y 14 meses después, Chipi Muñoz está de vuelta: “Nunca me planteé la retirada”

El español, que ha pasado más de un año sin competir, ha vuelto a Premier Padel en el Madrid P1 disputando las rondas clasificatorias junto a Mario Huete.

Jesús Mata1643 palabras

J aime Muñoz Enrile (Madrid, España, 1999) está de vuelta. Muchos meses, operaciones y torneos después este ya no tan joven madrileño que era un habitual de la parte media del ranking profesional ha conseguido regresar a una pista de pádel en la que, seguro, es ya la victoria más importante de su carrera.

Porque ‘Chipi’, apodo con el que se le conoce, fue uno de los grandes talentos del pádel en menores que ganó mucho y saltó rápido a la élite, pero que lejos de convertirse en una superestrella consiguió encontrar su hueco en esa zona que aspira a la parte noble. Y cuando parecía estabilizado y con opciones a, todo se frenó por una dolencia que parecía no ir para mucho y que ha acabado teniéndole fuera de las pistas 14 meses.

“ Empecé con molestias en la zona de la cadera en Paraguay el año pasado . Hice un cambio de dirección y noté un pinchazo bastante fuerte que yo pensaba era muscular. Haciendo muchos estudios, vimos que tenía un problema de malformación en la cabeza del fémur, en las dos, y que eso me había provocado roturas del labrum, del cartílago…un buen destrozo”, explica a MARCA Pádel tras su (re)debut en las previas del Comunidad de Madrid Premier Padel P1 .

Aquellas molestias que sentía y que arrastraría durante varios torneos le llevarían a jugar hasta julio apenas dos meses más hasta su última participación en Burdeos con el que, paradójicamente, hoy es uno de los nombres que con más fuerza suenan en el 2026, Aimar Goñi.

“Desde entonces he tenido que pasar por tres operaciones. Una de cada cadera y luego, la izquierda no había quedado como nos hubiese gustado, así que hubo que repetir. Así que ha sido un añito y dos meses fuera”, detalla sobre el proceso que ha vivido y que le ha llevado a estar más tiempo dentro de un quirófano que de una pista de pádel.

Meses en los que Muñoz estaba fuera y donde todo pasa tan rápido que se ralentizan el doble si uno no es capaz de encontrar el apoyo sobre el que sostenerse. “ He llorado cinco minutos en un año y pico, si te digo la verdad. Fue la primera vez que me lo dijeron, porque pensaba que era algo mucho menor. Y luego cuando pensaba que estaba recuperado y me dijeron que había que operar por tercera vez... ahí sí. Sobre todo por mi entorno, porque al final ellos son los que más lo han sufrido”, rememora sin un ápice de amargor en sus recuerdos sabedor, parece, de que el proceso le ha ofrecido otra realidad en la que vivir y aprender.

Ni loco me he planteado la retirada. Es lo que más me gusta en el mundo, jugar al pádel y sobre todo competir

“Cambié el chip y dejé de pensar en una vuelta épica y me enfoqué en levantarme todos los días a hacer lo mejor posible cada comida, cada descanso…, y el tiempo ha volado. He estado súper bien rodeado desde el primer momento y los médicos me han transmitido mucha calma. Como las cosas que han ido pasando tampoco tenían elección y era "oye, tienes esto, hay que hacerte este tipo de operación para recuperar", pues para adelante. Lo he ido asumiendo rápido y he sido bastante positivo”, continúa reflexivo sobre un proceso que muchos deportistas viven con silencio y opacidad y que él ha querido afrontar con aperturismo y naturalidad.

Positivismo que mantuvo, incluso, en aquellos momentos donde no encontraba salida gracias a un hambre competitiva que, imaginamos los que no lo somos, va en el ADN de los deportistas de élite. “ Ni loco me he planteado la retirada. Es lo que más me gusta en el mundo, jugar al pádel y sobre todo competir. La gente me preguntaba si echaba de menos jugar y yo decía "cero, lo que echo de menos es competir". Tenía dolor, estaba en muletas o en silla de ruedas y, claro, ¿cómo voy a echar de menos jugar? Echaba en falta competir. Nunca me planteé dejarlo. Soy un guerrero, vuelvo mucho más fuerte que nunca y voy a ser mucho mejor jugador que antes, estoy seguro ”, afirma queriendo, al menos, darse la posibilidad de intentarlo para darle sentido a todo aquello que le ha movido a recorrer el camino menos recto y al que muchos les toca acudir por obligación y no por voluntad.

Porque Jaime, ahora que ha cogido perspectiva olvidándose un poco, quizá, de Chipi, ha conseguido hacer catarsis profesional y personal y es más consciente de lo rápido que todo ha pasado en el pádel en los últimos años. Madurez lo llaman algunos. “Sin duda que lo valoro más. Hay que encontrar un equilibrio, saber que cada uno tiene su realidad y que también podrías estar mucho peor. Soy jugador de pádel, viajo por el mundo y tengo todo en la vida…, tengo que estar agradecido ”, analiza mientras que asegura que la óptica le ha cambiado y que “va a haber momentos importantes de partidos en los que en lugar de que me tiemble todo, voy a pensar qué suerte tengo de estar jugándolo”.

Una realidad en la que, como no podía ser de otra forma, el que manda es el ranking. La competición, vaya. Sabedor de que el deporte no espera a nadie, pero siendo honesto consigo mismo, quiere intentarlo, probarse y disfrutar sin marcarse una meta. “ No me pongo el objetivo de voy a llegar a tal ranking. Como jugador de derecha, siendo joven y con mi estilo de juego, creo que todavía puedo crecer muchísimo y que los jugadores de derecha buenos explotan mucho más tarde. Por eso no me puede la prisa”, reflexiona.

Lo cierto es que ya tiene 27 años, ha entrado en la etapa que le permitiría alcanzar el pico de rendimiento deportivo, y un parón como el que ha vivido marca, y mucho, aunque vaya a tener su merecida segunda oportunidad. Pero no le agobia en exceso porque sabe que hay vida más allá, que se ha preparado para ello y que este parón, además, le ha servido para abrir la mente.

“ He aprovechado el tiempo, lo primero, para estar con mi familia, mi novia y mi perro. Desde los 18 años no he parado de viajar y sentía que no estaba con nadie . Vi la oportunidad de estar con ellos, de irme a dar un paseo con mi perro sin hora de vuelta o irme un fin de semana con mi novia sin dar explicaciones y es lo que he hecho”, cuenta con naturalidad a la par que, además, desvela que se le ha abierto una puerta profesional que hasta ahora no había valorado. “Y, por supuesto, a trabajar un poco en la parte profesional porque he estado con Reserve Cup haciendo de Player Service para ayudar en la expansión del pádel y mantener así las puertas abiertas a futuro”, detalla.

Como jugador de derecha, siendo joven y con mi estilo de juego, puedo crecer muchísimo

Sea como sea el futuro, el presente le ubica en el primer paso. Y, casualidad o no, lo da sobre seguro en casa, en Madrid. Y, claro, aunque intente disimularlo bajo ese porte atlético y modelado, se le escapa la risa nerviosa. “ Pensaba que no, que todo lo malo había pasado y que teniendo este proceso tan duro todo iba a ser afrontarlo desde el agradecimiento y que no iba a estar nervioso…, pero mentira. Es llegar aquí, ver todas las caras nuevas, también la expectación un poco de la gente de "a ver cómo vuelve este", y estoy un poco nervioso . Pero estoy súper feliz”, se sincera mientras ve pasar a varias personas conocidas y el atiende a este periódico durante la entrevista y le saludan, guiñan el ojo o se paran a hacerle un cariño.

Lo cierto es que se siente y se ve querido. Reconoce que "no le he dado importancia” a esas ausencias de mensajes de meses porque entiende cómo funciona la dinámica del hoy y ahora y porque “no voy a pedir que la gente esté pendiente de mí durante un año y pico preguntándome todas las semanas”. Y porque tiene claro quiénes son sus amigos, los único a los que ha seguido durante su ausencia.

"Solo he visto las finales de Arturo, a Coki y a los Javis hasta que dejaron de jugar juntos . Eso es todo lo que he visto”, se sincera a la par que se ríe para, además, hacerles un cariño público raramente expresado en una figura de élite. “Les quiero un montón. Arturo es un animal que sigue haciendo historia y es admirable la suerte que tenemos en el deporte; Coki es como un hermano para mí y los Javis también. Siempre les voy a desear lo mejor”, confiesa sincero con esas palabras no forzadas que salen de dentro.

Ahora, quizá, sean ellos de nuevo los que tengan que verle a él también por televisión. Enfrascado en las rondas previas y con ranking protegido , Jaime ‘Chipi’ Muñoz está de vuelta. Su nombre, como tantos otros, nutrirá el pádel profesional sin acaparar de forma recurrente el prime time y visitará con la misma regularidad la victoria y la derrota. Así es el deporte de élite, selectivo, donde muy pocos llegan a la cima y menos aún lo hacen de forma recurrente .

Hoy, ya ha ganado de nuevo su primer partido en la previa de Madrid. Y eso ya es mucho. Y aunque parezca contradictorio y para muchos sea insuficiente, no le resta valor y porque como relato personal humaniza la figura del deportista y puede servir también de motor de inspiración para aquellos que son capaces de encontrar la felicidad y la pasión sin vincularlos directamente con el éxito.

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