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Alfonso Cabello, el campeón mundial atípico que triunfa en la pista pero entrena en carretera

El siete veces maillot arcoíris de la prueba del kilómetro C5 atiende a MARCA antes de competir en el Mundial de Rotterdam. Repasa este último año y sus próximos objetivos

Almudena Rivera1002 palabras

Alfonso Cabello es un campeón atípico . Ha forjado una carrera de leyenda en la pista -siete títulos mundiales individuales (2014, 2015, 2016, 2018, 2019, 2020 y 2025) y dos oros en Juegos Paralímpicos (Londres 2012 y Tokio 2021-) entrenando en su día a día en la carretera cercana a su casa, en Pozoblanco (Córdoba). A sus 33 años, el pistard andaluz es capaz de sacar el máximo partido al las horas de velódromo en las concentraciones con la selección nacional.

"Si estuviese en uno los 365 días del año probablemente rendiría más, pero quizás ya no estaría dedicándome al deporte porque es mucho más sacrificado, duro y monótono. Al entrenar cerca de casa me permite estar con los míos y compaginarlo con otras cosas. Es una ventaja disponer del velódromo cuando realmente lo necesito para la puesta a punto final", asegura a MARCA durante un acto junto al resto del Equipo Talento a bordo de Iberia .

Si estuviese en un velódromo los 365 días del año probablemente rendiría más, pero quizás ya no estaría dedicándome al deporte

" No necesito estar 365 días en un velódromo porque sé el tipo de entrenamiento que tengo que hacer y de esfuerzo . Además, ya con la tecnología todo es muy medible", añade el ciclista de La Rambla, cuyo método funciona a tenor de los resultados.

Alfonso es capaz de convertir la carretera en un velódromo

Begoña Luis , la seleccionadora de ciclismo paralímpico, le conoce desde hace más de una década y reconoce a MARCA que es un caso poco habitual. "No tener un velódromo cerca nunca ha sido para él un obstáculo. Es atípico porque, a nivel mundial, el mayor porcentaje de entrenamiento de los los pistard velocistas es en el velódromo. Pero Alfonso se ha creado su propia estructura en su zona. Se conoce las carreteras en las que puede entrenar mejor y es capaz de extrapolar los esfuerzos que necesita en la prueba del kilómetro y de convertir la carretera en un velódromo", dice la seleccionadora. "Su sistema funciona. Y en las concentraciones en velódromo remata la preparación y afina los detalles", añade.

Los Ángeles: punto de partida y próximo objetivo

Cabello lleva más de 12 años entre los mejores del mundo. Luis nos da las claves: " A nivel fisiológico es un privilegiado para la prueba del kilómetro , es de esos ciclistas que ha sido tocado por una varita pero no hubiese llegado tan lejos sin compromiso y persistencia . Además, desde muy joven tiene una capacidad de foco increíble cuando entrena y compite". Y revela cómo le sorprendió su capacidad para aislarse del ruido del público en los Juegos de Londres 2012. Entonces él tenía 18 años y ganó el oro. También destaca su madurez desde tan joven.

Pese a que ya lo ha ganado todo y en dos ocasiones ha establecido el récord mundial del kilómetro C5 (1:01.557), Cabello pedalea cada día pensando en Los Ángeles 2028 , la que será su quinta cita paralímpica. En esa ciudad, precisamente, empezó a forjar su leyenda. "Para mí, es muy especial porque fue donde logré mi primera medalla en un campeonato del mundo (fue plata en 2012). Deseo estar en ese velódromo, volver a recordar aquel inicio y ese nerviosismo de la primera vez. Creo que me va a ir bien allí", dice.

Begoña Luis recuerda una anécdota de aquel Mundial. "Un compañero antes de competir dijo: 'Va a ser que la pista está dura', lo que implica que normalmente se ruede más despacio. Y él dijo: 'Va a ser que hay que entrenar más'. Siempre ha tenido las cosas muy claras", dice.

Pero antes de los Juegos, del 28 de octubre al 1 de noviembre de este año tiene una cita en el Mundial de Apeldoorn (Países Bajos). Allí ya se vistió de arcoíris en 2015. "Voy a dar el cien por cien. No llego en condiciones de luchar por hacer un récord del mundo, pero sí de hacer una marca competitiva. Estar en el podio sería un buen resultado", reconoce. Porque, tras proclamarse campeón del mundo otra vez en 2025, se ha tomado este año como de transición. " Después del COVID persistente, te das cuenta de que lo mismo estás arriba que abajo ", reflexiona.

Después del COVID persistente te das cuenta de que lo mismo estás arriba que abajo

Cabello pasó por un auténtico calvario. Cogió el COVID en diciembre de 2021 y estuvo más de año y medio sin poder competir por las secuelas que le dejó. Estuvo cinco meses totalmente parado, con la saturación de oxígeno en sangre era la de una persona de 90 años. Desde que con nueve años participó por primera vez en una carrera cicloturista en su pueblo natal (La Rambla, Córdoba) frente a niños sin discapacidad, nunca se había bajado de la bici.

Ciclista profesional y mecánico

Durante ese tiempo, su vía de escape fue su la empresa que arregla automóviles y motos que había creado con mucho esfuerzo personal. A Cabello, de familia humilde, nadie le ha regalado nada. Montó el taller en una nave detrás de su casa. Le llevan coches y motos de toda España. El negocio ha crecido tanto que ahora tiene un socio y dos trabajadores. Este año se ha centrado en enseñar su metodología para poder delegar y los dos años que quedan hasta Los Ángeles, centrarse en la bici.

"Para mi estabilidad mental y mi crecimiento personal necesito tener algo paralelo al deporte. Así me siento plenamente realizado", reconoce Cabello, que nació sin el antebrazo izquierdo y que siempre ha llevado una vida completamente normal.

A partir de ahora se centrará en preparar la cita de Los Ángeles. "Mi prioridad son los Juegos. A partir de ahora hay que dar ese puntito de calidad, ese puntito de esfuerzo de más que hace falta para hacer cosas grandes. Después de lo del COVID, no estoy 100% físicamente pero creo que puedo hacer mi mejor marca en Los Ángeles ", avisa.

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