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Carlos Linares: un accidente de moto por salvar a un perro, un oro mundial y el primer billete a Los Ángeles 2028

El jienense tiene una carrera meteórica en tiro: debutó a nivel nacional en 2021 y cinco años después se ha proclamado campeón del mundo

Almudena Rivera964 palabras

Carlos Linares todavía no ha terminado de asimilarlo. Es el primer español en lograr la plaza para los Juegos Paralímpicos de Los Ángeles 2028 gracias a su oro en la prueba P4 de pistola a 50 metros SH1 en su primera participación en un Mundial. "Todavía no me lo creo, nunca he participado en unos Juegos. Me hace mucha ilusión, pero no quiero pensarlo porque aún porque queda mucho", reconoce riendo al otro lado del teléfono.

El jienense no llegaba a Changwon (Corea del Sur) en su mejor momento anímico. La Copa del Mundo de Serbia, disputada en julio, le había dejado tocado. "En el deporte hay valles y estaba un poco decaído. Mi intención en Corea era ver si mentalmente había trabajado lo suficiente ", explica. Su clasificación no hacía presagiar el oro. Terminó séptimo, con 535 puntos. Los ocho primeros accedían a la final. Antes de empezar a disparar, le dijo a Manuel Sáez, su entrenador: "Hace un buen día para ganar un oro" . A partir de ahí, fue otro. Concentración absoluta y ejecución perfecta. En el quinto tiro de los 24 se puso primero y ya no soltó ese puesto hasta el final. "Fue increíble, la final soñada", reconoce.

Hace un buen día para ganar un oro

Changwon, además, para él es talismán. El año pasado consiguió allí su primer oro en una Copa del Mundo. Al escuchar entonces el himno no pudo evitar las lágrimas. "Estaba sintiendo lo que siente Rafa Nadal o la selección de fútbol y es por mí", pensaba en el podio.

La vida tras el accidente de moto

Para entender el camino hasta Corea del Sur hay que retroceder al 1 de mayo de 2007. Linares tenía 25 años y su vida giraba alrededor del trabajo, las motos, los viajes y los amigos, como cualquier joven de esa edad. Trabajaba como carrocero de camiones, fabricando grúas de asistencia en carretera, y el deporte no ocupaba un lugar importante en su día a día, aunque lo practicaba desde que tenía uso de razón, sobre todo el baloncesto ya que mide 1,91 cm.

Aquel día salió de ruta con un grupo de motoristas desde Jaén hacia la sierra de Cazorla . Era una salida normal, hasta que, al salir de una curva y llegar a una recta, vio un cachorro sentado en medio de la carretera. En el intento de evitar atropellarlo, la moto cayó por un desnivel de unos tres metros. Él salió propulsado, el vehículo golpeó su espalda y le provocó una lesión medular.

"Demasiado que no me maté en el accidente

"Demasiado que no me maté" , recuerda. Su familia ya había sufrido dos pérdidas traumáticas: un tío falleció en 2002 en un accidente con un camión y otro murió en 2004 también en la carretera. Su accidente, en 2007, supuso un nuevo golpe. "El accidente me hizo madurar. Cambié el chip", explica.

Pasó nueve meses en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo . A partir de entonces tuvo que reconstruir su vida. "A partir del accidente lo he probado todo para saber dónde estaba mi sitio" , confiesa. Siempre había jugado al baloncesto y regresó a Jaén con la intención de formar un equipo de baloncesto en silla de ruedas. No fue posible. Después probó el pádel, pero él no entiende el deporte sin competir y tampoco había posibilidades ahí.

Descubrió el tiro casi por casualidad . En una gala en la que premiaron su labor en una asociación que trataba de acercar el deporte adaptado a Jaén conoció a Miguel Navío, que le invitó a participar en una jornada de puertas abiertas en una galería de tiro en diciembre de 2019. Allí probó la carabina y le gustó. Desde el principio le dijeron que tenía un don, que era un diamante en bruto. Pero la pandemia interrumpió aquella primera aproximación, pero después regresó a los entrenamientos y se compró una pistola. En 2021, en su primera competición nacional, la Copa del Rey de aire comprimido, logró un récord de España. Un año después debutó a nivel internacional.

Le preguntamos por el secreto de su meteórica carrera. Él no duda al responder: " Mi punto fuerte es la técnica porque mi primer entrenador era un subteniente de la Guardia Civil y me inculcó la disciplina a rajatabla, la técnica y el trabajo".

Mi punto fuerte es la técnica porque mi primer entrenador era un subteniente de la Guardia Civil y me inculcó la disciplina

Porque el tiro en silla de ruedas no tiene adaptaciones. Los blancos mantienen las mismas dimensiones y la distancia de tiro no cambia, pero el deportista compite desde una posición más baja y debe controlar la estabilidad sin agarrarse a la silla. No hay cinturones que lo sujeten, como ocurre en otras disciplinas como el baloncesto en silla o el tenis.

El oro mundial no ha cambiado su rutina. Linares entrena en el pabellón Manuel Jara Labella , donde se encuentra la galería de aire comprimido, y realiza las sesiones con armas de fuego en el Club de Tiro de Precisión Jaén. Alterna las tres modalidades que practica con sesiones de gimnasio tres veces por semana y trabajo psicológico. Sólo en tiro acumula entre 20 y 22 horas semanales.

Las medallas, de momento, permanecen guardadas en una caja , siguiendo el consejo de Juan Antonio Saavedra, triple medallista en Juegos. "Al final te envenena", resume. Ahora le espera un 2027 cargado de competiciones, con pruebas previstas en Francia, Australia, Estados Unidos, Serbia, Suiza, Croacia y Emiratos Árabes. Un calendario exigente para seguir creciendo antes de afrontar el gran desafío de su carrera: Los Ángeles 2028.

"De momento sólo quiero disfrutarlos y hacerlo lo mejor que pueda. Si consigo medalla, estupendo, pero no está dentro de mis objetivos", dice.

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