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La NFL pudo cambiar para siempre la UFC: el camino que Brock Lesnar no llegó a abrir

Generación MMA investiga a las figuras de Josh Hokit y Anthony Wint quienes han reabierto una vía entre el fútbol americano y las MMA que pudo tener en Brock Lesnar a su gran pionero hace más de dos décadas

Gonzalo Campos928 palabras

Generación MMA investiga a las figuras de Josh Hokit y Anthony Wint quienes han reabierto una vía entre el fútbol americano y las MMA que pudo tener en Brock Lesnar a su gran pionero hace más de dos décadas . Hablamos de ello en el primer programa de la nueva temporada de Generación MMA, con el apoyo de Winamax.

Generación MMA investiga a las figuras de Josh Hokit y Anthony Wint quienes han reabierto una vía entre el fútbol americano y las MMA que pudo tener en Brock Lesnar a su gran pionero hace más de dos décadas. Y es que en 2004 Lesnar dejó WWE para perseguir un sueño improbable: jugar al fútbol americano profesional pese a no haberlo practicado desde el instituto. Los Minnesota Vikings apostaron por sus extraordinarias condiciones físicas y Lesnar completó el training camp y disputó la pretemporada como defensive tackle antes de quedarse fuera del roster definitivo. Minnesota incluso le ofreció continuar su desarrollo en NFL Europe, pero rechazó la propuesta. Para un atleta que llevaba años alejado del football, haber llegado hasta allí ya era excepcional.

La NFL cerró su puerta y el camino de Lesnar tomó otra dirección. Regresó al wrestling profesional, compitió en Japón y posteriormente dio el salto a las artes marciales mixtas. Su ascenso fue meteórico. Campeón de la NCAA en lucha, trasladó al octágono una combinación extraordinaria de tamaño, explosividad y wrestling hasta derrotar a Randy Couture y proclamarse campeón del peso pesado de UFC en su cuarto combate profesional. Ahí surge una de las grandes preguntas que dejó su carrera: ¿qué habría sucedido si Lesnar también hubiese triunfado en la NFL? Un atleta capaz de pasar de campeón NCAA a jugador destacado de fútbol americano y después conquistar UFC podría haber construido un puente entre ambos deportes mucho antes.

Más de dos décadas después, J osh Hokit está ofreciendo una respuesta parcial a aquella pregunta. El estadounidense pasó las temporadas 2020 y 2021 en el practice squad de los San Francisco 49ers y posteriormente firmó brevemente con Arizona Cardinals, aunque nunca llegó a disputar un partido de temporada regular en la NFL . Su perfil, sin embargo, parecía diseñado para las MMA. Además de jugar como running back en Fresno State, fue All-American de wrestling y llegó a medirse con Bo Nickal en los campeonatos NCAA de 2019. Tras dejar atrás el football, encontró en la jaula un escenario donde explotar esa combinación.

Hokit ha dejado de ser una simple curiosidad procedente del fútbol americano. En abril derrotó por decisión unánime a Curtis Blaydes, uno de los nombres más consolidados de los pesos pesados, y dos meses después recibió una oportunidad enorme en UFC Freedom 250, el histórico evento celebrado en la Casa Blanca . Allí se enfrentó a Derrick Lewis, uno de los mayores noqueadores de la historia de UFC, y lo terminó por TKO a los 4:09 del segundo asalto. Su victoria confirmó que aquella mezcla de físico de jugador de football y wrestling de élite podía trasladarse al máximo nivel de las MMA.

Y Hokit no está solo. Anthony Wint acaba de reforzar esa conexión. El antiguo linebacker de Florida International llegó a los New York Jets como agente libre no drafteado en 2018 y participó en dos encuentros antes de que su camino en la NFL terminase. Años después cambió el casco por los guantes. El 11 de agosto necesitó apenas 34 segundos para finalizar a Matt Adams en el Contender Series y conseguir un contrato con UFC. Wint pidió entonces no volver a casa y competir inmediatamente. Dana White aceptó el reto: solo 11 días después debutó ante Terrance Chatman en Sacramento y volvió a ganar, esta vez por sumisión en el primer asalto.

Los precedentes existen. Matt Mitrione jugó en la NFL antes de desarrollar una extensa carrera en UFC y Bellator; Brendan Schaub llegó al practice squad de Buffalo Bills; Greg Hardy fue Pro Bowler con Carolina Panthers y posteriormente jugó en Dallas Cowboys antes de aterrizar en UFC; y Austen Lane pasó por Jacksonville Jaguars, Kansas City Chiefs, Detroit Lions y Chicago Bears antes de dedicarse a las MMA. Todos representan distintas versiones de un mismo patrón: atletas enormes y explosivos, acostumbrados al contacto y a tomar decisiones en décimas de segundo, que encuentran una segunda vida deportiva en el octágono cuando la puerta del fútbol americano se cierra.

El gran obstáculo siempre ha sido el mismo: la NFL elige primero. Los mejores atletas estadounidenses de más de 100 kilos tienen muchos más incentivos económicos para perseguir el football que para empezar desde cero una carrera en MMA . Lesnar pudo cambiar esa percepción. Si hubiese destacado con los Vikings antes de convertirse en campeón de UFC, quizá habría demostrado que los dos mundos podían formar parte de una misma trayectoria de élite. No ocurrió, pero veinte años después Hokit, tras vencer a Blaydes y Lewis, y Wint, con su explosiva llegada a UFC, recuperan aquella posibilidad. La autopista entre la NFL y UFC que Brock Lesnar pudo inaugurar nunca llegó a construirse. Ahora otros empiezan a abrir el camino.

Generación MMA vuelve a Radio MARCA con nueva temporada y grandes novedades. El espacio dedicado a las artes marciales mixtas y la UFC, con el apoyo de Winamax, renueva su puesta en escena y apuesta por una evolución de su formato para ofrecer todavía más espectáculo, humor y entretenimiento, sin perder el análisis y la información que caracterizan al programa. De lunes a jueves a las 01.30 en Radio MARCA y siempre disponible en podcast y Youtube.

Generación MMA con Gonzalo Campos
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