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Pablo López conquista la luna de Arenas de San Pedro a golpe de piano

Bajo las estrellas y entre los muros del Castillo del Condestable Dávalos, el artista malagueño convirtió una noche de verano en poesía

Ainhoa Sánchez772 palabras

Hay conciertos que se escuchan y otros que se viven. Y después están esas noches difíciles de explicar cuando se encienden las luces. Pablo López convirtió el Castillo del Condestable Dávalos de Arenas de San Pedro en un enorme salón alrededor de su piano, con las murallas como decorado y cientos de personas dispuestas a acompañarle en el viaje.

La actuación, enmarcada en la IV edición de Noches de Luna, suponía una nueva parada de la gira de 'El niño del espacio'. Un espectáculo que encontró en el histórico Castillo de Arenas de San Pedro un escenario casi hecho a medida para el universo del artista malagueño: piano, voz, silencios, canciones y emoción bajo el cielo de verano.

Pablo López pareció comprender desde el primer instante que aquella no iba a ser una actuación más. Antes prácticamente de comenzar, quiso dirigirse a quienes habían acudido al Castillo: "Es tan bonito, de verdad, poder hacer esto. Tengo tantas ganas de contaros lo importante que es lo que veo desde mi casa desde hace mucho tiempo ".

También quiso agradecer al público que hubiera reservado aquel domingo para compartirlo con él y su música. "Yo soy un chaval de Fuengirola, de Málaga, que vive en Madrid, en una urbanización... y veo esto desde mi casa, desde hace muchísimo tiempo. Lo que no sabía es que iba a poder compartir que ustedes nos dedicaran un domingo a nosotros. Vamos a intentar estar a la altura ", aseguró.

La música es maravillosa, creo que a veces sin ser mítico se llega a lo místico

Y entonces pronunció una frase que terminaría resumiendo lo que sucedería durante el resto de la noche: "La música es maravillosa, creo que a veces sin ser mítico se llega a lo místico". López contemplaba desde el escenario la imagen que tenía delante y no escondía su emoción.

Del escenario a cantar entre su público

Y Pablo López terminó haciendo del Castillo la casa de todos. El malagueño abandonó el escenario para cantar entre los asistentes, recorrió la pista y llegó hasta las gradas mientras continuaba interpretando sus canciones. La distancia entre artista y espectador desapareció durante unos minutos.

Fue uno de los grandes momentos de un concierto que tuvo mucho de recital y casi tanto de poesía. El piano fue el centro de gravedad de una actuación construida sobre la sensibilidad y la cercanía, con López llevando sus canciones a terrenos diferentes y aprovechando la singular acústica y la atmósfera del Castillo del Condestable Dávalos.

En el repertorio aparecieron canciones como 'Dime que me quieres como soy', 'Quasi', 'Tu enemigo', 'El patio', 'La niña de la linterna' o 'Lo saben mis zapatos', además de 'El niño del espacio', el tema que da nombre a la gira con la que Pablo López está recorriendo los escenarios. Canciones de distintas etapas de su trayectoria que, llevadas al directo y al piano, encontraron una nueva dimensión entre las murallas del Castillo del Condestable Dávalos.

También hubo tiempo para uno de los instantes más especiales de la noche. López cantó a capela y dejó que únicamente su voz llenara el Castillo, sin necesidad de más acompañamiento que el silencio de quienes estaban escuchando.

El artista malagueño conquistó al público con su música, su sensibilidad y, sobre todo, con su enorme cercanía

El propio Ayuntamiento de Arenas de San Pedro destacó posteriormente la cercanía del cantante y calificó su actuación como una "inolvidable Noche de Luna", subrayando precisamente ese recorrido de Pablo López entre la pista y las gradas para compartir sus canciones cara a cara con los asistentes.

Queen y Manolo García bajo las murallas

La noche todavía guardaba alguna sorpresa. Pablo López quiso regalar su versión de 'The Show Must Go On' , de Queen, llevando hasta su terreno uno de los grandes himnos de la banda británica.

Y de Queen a Manolo García. El malagueño volvió a homenajear al cantautor, esta vez interpretando 'Carbón y ramas secas', incorporando al concierto dos versiones inesperadas que convivieron con algunas de las canciones más conocidas de su propio repertorio.

Todo terminó formando parte de una experiencia en la que el escenario tuvo casi tanta importancia como las canciones. Noches de Luna volvió a aprovechar la singularidad del Castillo del Condestable Dávalos para construir una de esas estampas que difícilmente pueden repetirse en otro lugar: Pablo López frente a su piano, las murallas alrededor, el cielo sobre el escenario y el público convertido por momentos en parte del espectáculo.

Porque aquella noche hubo canciones, versiones, paseos entre las gradas y momentos a capela. Hubo un niño del espacio cantando bajo la luna de Arenas de San Pedro.

Pablo López, en su concierto en Arenas. AINHOA SÁNCHEZ
Radio Marcalópez

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