Pepe Brasín carga contra la nueva Fórmula 1: “Podemos estar ante cuatro años tétricos”
El colaborador de 'La Tribu' criticó en 'Las Brasas de Brasín' el caos tecnológico vivido bajo la lluvia y avisó de que la categoría está dando “bofetadas una tras otra” a sus aficionados

Pepe Brasín cargó en Las Brasas de Brasín contra el rumbo de la Fórmula 1 . El colaborador de La Tribu aprovechó lo ocurrido en una carrera marcada por la lluvia, los problemas de software y el retraso de la salida para señalar una deriva que, a su juicio, está alejando a la competición de su esencia: pilotos, coches rápidos y circuitos de verdad.
“A los aficionados a la Fórmula 1 este año nos están poniendo pruebas que no sé si vamos a ser capaces de superar” , arrancó Brasín. El periodista reconoció que el circuito del fin de semana era “precioso”, “una maravilla” y “un circuito real, para pilotos reales, para coches reales”, pero lamentó que la categoría volviera a convertir un contexto ideal en un espectáculo frustrante.
Un circuito de verdad y otra decepción
Brasín subrayó que la parrilla había dejado ingredientes de sobra para una gran carrera: Verstappen y Hamilton en primera línea, una buena clasificación de Fernando Alonso y la lluvia como factor añadido. “ Se nota muy claramente cuando el circuito es de verdad ”, señaló, antes de recordar que el agua suele ser “bocata di cardenale” para los aficionados porque permite ver “las manos y los pies de los pilotos”.
El problema, según Brasín, es que los coches actuales no acompañan. Criticó que los adelantamientos hayan perdido emoción y los definió como “maniobras de evasión” sin mérito, drama ni sensación de valor especial por parte de los pilotos. Y cuando por fin aparecían las condiciones para una carrera diferente, llegó el caos.
“ Primero te retrasan la carrera, porque son coches que en agua apenas pueden correr, y luego encima se les moja o se les estropea el software” , lamentó. Brasín calificó de “esperpento” lo ocurrido en la vuelta de formación, con todos los monoplazas detenidos y obligados a regresar a boxes para solucionar problemas informáticos.
La Fórmula 1 y el bochorno tecnológico
El periodista fue especialmente duro con la imagen ofrecida por la categoría. “ El aficionado a la Fórmula 1 no hace más que recibir bofetadas una tras otra este año ”, aseguró. Aunque admitió que la carrera acabó siendo entretenida, consideró “intolerable” el bochorno previo y la extensión de la hora de salida en una competición que presume de ser la más tecnológica del deporte mundial.
El aficionado a la Fórmula 1 no hace más que recibir bofetadas una tras otra este año
Brasín también cargó contra una evolución reglamentaria que, en su opinión, ha transformado demasiado la naturaleza de los coches. “ No entiendo cómo se le llama progreso o evolución al hecho de haber cambiado la reglamentación de una forma tan radical para convertir estos coches en casi casi drones”, afirmó.
Los parches de una Fórmula 1 en crisis
Brasín apuntó que el malestar no es exclusivo de los aficionados. Citó a Verstappen y Alonso como dos de los pilotos que más han criticado el reglamento, y añadió que esa sensación se extiende prácticamente a toda la parrilla . Aun así, no ve una revolución inmediata, sino ajustes puntuales: “Va a haber parches porque aquí nadie es tonto, nadie se chupa el dedo”.
El problema, según explicó, es que los fabricantes han invertido mucho dinero pensando en un ciclo largo de desarrollo y no van a cambiarlo todo de un año para otro. Por eso cree que las mejoras llegarán poco a poco, pero sin alterar la base del modelo actual. “Un poquito mejor no es esencialmente cambiado”, resumió.
La conclusión fue la más dura de toda la reflexión. Brasín avisó de que la Fórmula 1 estaba en una cima de popularidad, pero que puede desperdiciar ese momento si no corrige el rumbo: “ Nos enfrentamos a un cuatrienio tétrico por parte de la Fórmula 1” . Una sentencia que resume el hartazgo de un aficionado que todavía disfruta viendo “cochecicos de colores muy rápidos” dando vueltas, pero que empieza a cansarse de tanta tecnología mal digerida.







