Tras el Manchester City, ¿qué pasa con el PSG?
Mientras el club inglés, de propiedad emiratí, ha sido declarado culpable por irregularidades financieras milmillonarias, el PSG, controlado por Qatar, se ha consolidado en la élite sin sanción

El Manchester City y el Paris Saint-Germain (PSG) representan dos de las transformaciones más profundas que ha vivido el fútbol europeo en el siglo XXI. El emirato de Abu Dhabi y Qatar encontraron en ambos clubes una plataforma para invertir en deporte y proyectar internacionalmente sus respectivos países. Los dos han multiplicado sus presupuestos, han fichado estrellas mundiales y han alterado el equilibrio competitivo de sus ligas en estas casi dos décadas como inversores. Casi se podría decir que son dos proyectos gemelos en objetivos, modelo de crecimiento y de gestión. Hasta recibían el mismo sobrenombre de equipos con petrodólares. Sin embargo , sus escenarios actuales son diametralmente opuestos fuera del césped: el City ha sido declarado culpable de irregularidades financieras por la Premier League , mientras el PSG ha ganado las dos últimas Champions League y tiene cada vez mayor influencia en la gobernanza europea . Y sin recibir sanción alguna.
Hace no tanto, grandes clubes, ligas y reguladores del fútbol –especialmente, UEFA– recelaban del rápido crecimiento que habían vivido ambos proyectos. El inglés, con dinero emiratí, desde 2008; tres años más tarde, Qatar le seguiría la estela con el PSG. Clamaban por el cumplimiento del fair play financiero y estudiaban fórmulas para que se controlara de forma más óptima un negocio que podía romper el equilibrio del fútbol europeo . LaLiga era su principal detractor, con Barcelona y Real Madrid lanzando mensajes en la misma dirección sobre la imposibilidad de competir contra clubes con un pulmón financiero milmillonario.
Con el infinito dinero de Oriente Medio, y de empresas asociadas a sus Gobiernos, registraban pérdidas multimillonarias temporada tras temporada y esto ponía en riesgo la competitividad, tanto a nivel nacional como en la Champions League, según los responsables de los principales organismos. Ganar la Orejona era una obsesión de estos países, que parecían estar dispuesto a todo para conseguir levantar el trofeo.
“El PSG o el Manchester City son tan peligrosos como la Superliga” llegó a decir Javier Tebas , presidente de LaLiga, en 2022 , durante su participación en PRO Foro Industria y Deporte, evento organizado por 2Playbook. El presidente del fútbol profesional español aseguraba ya entonces que “no estamos en contra de los clubes-Estado, pero casualmente son los mismos a los que no les parece importar perder dinero”.
Dos proyectos para conquistar la élite
Qatar Sports Investments (QSI) adquirió el 70% del PSG en 2011 por unos 50 millones de euros y alcanzó el control total en menos de un año. El club parisino tenía presencia en la capital francesa, pero estaba lejos de las grandes potencias europeas en ingresos y palmarés continental. La llegada de capital catarí aceleró su transformación con una combinación muy clara: fichajes de renombre –incluyendo jugadores mediáticos en su ocaso, como David Beckham– y una estrategia a largo plazo de construir una marca global de fútbol pegada a la marca Qatar . El país, además, había sido designado sede del Mundial 2022, con lo que tenía una década para proyectarse a través de su nuevo club.
La inversión acumulada desde entonces asciende a más de 1.000 millones de euros , que han permitido soportar unas pérdidas que ascienden a 869 millones sólo entre 2014 y 2025 . Eso, sin tener en cuenta la milmillonaria inversión recibida de forma sostenida a través de patrocinadores del emirato durante todo este tiempo.
En Manchester, Abu Dhabi United Group (ADUG) tomó el control del City en 2008. La inversión se adelantó a la capacidad de generación de ingresos del club, con el objetivo de construir rápidamente una estructura deportiva y comercial de primer nivel.
Al igual que en el City -recibió 2.000 millones de euros durante las primeras fases del proyecto-, el dinero permitió al PSG reducir los plazos necesarios para alcanzar la élite . El recorrido , sin embargo, no fue idéntico . En el verano de 2017, el PSG fichó a Neymar por 222 millones de euros –la cifra más alta nunca pagada por un club de fútbol– y se comprometió con el AS Monaco a pagar 180 millones de euros por Kylian Mbappé doce meses después. Es decir, la segunda cifra más alta nunca pagada por un club de fútbol. El joven talento, curiosamente, llegaría como cedido a la capital francesa. El City, en cambio, construyó su plantilla ganadora con inversiones más sostenidas . Grandes sumas, pero no tanto por un exclusivo grupo de fichajes. Coincidió con el PSG en desarrollar una fuerte red comercial internacional.
En ese momento de auge, ambos clubes, ya presionados por el entorno de clubes y ligas, tuvieron que afrontar la misma pregunta: hasta qué punto los ingresos registrados por sus clubes reflejaban actividad económica real y no el respaldo de sus propietarios.
El City, una investigación que llegó hasta el final
El pasado 29 de septiembre, la Premier League anunció que una comisión independiente había considerado probados todos los cargos financieros formulados contra el Manchester City por el periodo comprendido entre 2009-2010 y 2017-2018. Básicamente, se acusa al club de utilizar acuerdos comerciales simulados para presentar aportaciones de su propietario como ingresos por patrocinio. Según la comisión, las empresas asociadas a los contratos abonaban sólo una parte de las cantidades pactadas, mientras ADUG financiaba el resto.
El PSG también fue investigado, pero el TAS lo frenó
La trayectoria del PSG demuestra que el club no ha estado al margen del control financiero. En 2014, la UEFA consideró que el contrato de patrocinio con Qatar Tourism Authority tenía un valor superior al que justificaba su realidad comercial. Además, el club fue sancionado con una multa de 60 millones de euros por incumplir el fair play financiero.
El acuerdo con la marca turística catarí, cifrado en más de 200 millones de euros anuales en algunas de las informaciones de la época, fue objeto de una revisión que llevó a un acuerdo de conciliación con sanciones económicas y restricciones deportivas. ¿El resultado? Un análisis de Octagon para la UEFA señalaba que los activos que tenía no podían suponer un pago de ni siquiera cinco millones al año .
Oficialmente, en 2015-2016 , el PSG ya se anotaba en sus cuentas cerca de 150 millones de euros por patrocinio y publicidad . Entre las marcas que aparecían en la camiseta estaban Ooredoo y Qatar National Bank (QNB). También activaban ya con el club francés Aspetar y beIN Sports. Las cuatro marcas siguen hoy en la lista de espónsores, ahora presidida por Qatar Airways, la aerolínea nacional, que luce en el frontal de la camiseta, y Visit Qatar. Tras el fichaje de Neymar, el negocio comercial se dobló, hasta superar los 360 millones de euros.
La controversia volvió a cobrar fuerza después de la llegada del brasileño, y del jovencísimo Mbappé. La UEFA reabrió el análisis de las cuentas parisinas, pero el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) anuló en marzo de 2019 la decisión de reabrir el expediente correspondiente a los ejercicios hasta junio de 2017. El motivo fue procedimental: el regulador del fútbol europeo había incumplido el plazo para revisar la decisión anterior.
Ese fallo no declaró que todos los contratos cataríes fueran adecuados al mercado. Impidió reabrir aquel procedimiento concreto por haberse superado el plazo establecido. La UEFA mantuvo el análisis de otros ejercicios y continuó aplicando sus reglas financieras al club, pero ya sin opción para imponer una sanción como a la que ahora se expone el City en Inglaterra.
Más de 487 millones en ampliaciones de capital
Para ir compensando ese rally inversor en fichajes que deparaba abultadas pérdidas, QSI realizó dos grandes ampliaciones de capital . En 2017 , con la llegada de Neymar y Mbappé, inyectó 316 millones de euros para compensar tales inversiones. Después, en pandemia , y ya con Leo Messi en la plantilla, aportó otros 171 millones de euros. En total, 487 millones en apenas cuatro años.
La jugada le salió bien a Qatar . A finales de 2023 , con el equipo ya consolidado entre los mejores de Europa, el fondo norteamericano Arctos Partners compró un 12,5% del PSG . A cambio, inyectó 531 millones de euros . Valoró el 100% del club en 4.250 millones . QSI había pagado 50 millones por el 70% doce años antes. El gran salto se había completado. Todo ello pese a que el negocio sigue sin ser rentable: el PSG acumulaba unas pérdidas de 868,8 millones de euros entre 2014-2015 y 2024-2025, según datos extraídos de Intelligence 2P, la unidad de estrategia e inteligencia de mercado de 2Playbook.
Al Khelaïfi, el negociador que ganó influencia
Otra gran diferencia en el contexto actual del City y del PSG es en las simpatías que generan en el ecosistema del fútbol. Nasser Al Khelaïfi , presidente del PSG y de beIN Media Group, ha construido una posición de influencia en el fútbol francés y europeo . Desde 2021 preside la Asociación de Clubes Europeos (EFC) –antigua ECA –. Su llegada al cargo se produjo tras el fracaso del proyecto de la Superliga y la salida de Andrea Agnelli de la presidencia de la asociación por su apoyo a la fallida competición.
El italiano, por entonces presidente de la Juventus, también perdió la amistad de Aleksander Ceferin. El presidente de UEFA no perdonó la deslealtad de su amigo y confidente entre los clubes europeos. Al Khelaïfi aprovechó el contexto para tomar el relevo y hoy es el mayor aliado del dirigente esloveno en la toma de decisiones –y de rumbo– de la UEFA en lo relativo al negocio de sus competiciones de clubes.
Además, en Francia, el club domina dentro y fuera del campo. El PSG centra el foco mediático internacional de la Ligue 1 y el club es el principal sostén de Vincent Labrune como presidente de la LFP , gestora del fútbol profesional francés, pese a sus reiterados fracasos en la venta audiovisual y las complicaciones que viven hoy los clubes para devolver la parte del negocio vendida a CVC tras la pandemia. El negocio no carbura y el futuro es incierto.
De los petrodólares al negocio global
Doce años después de su adquisición, el PSG es hoy un negocio muy distinto al que encontró Qatar. Bajo el regazo de Qatar Sports Investments (QSI), el holding que también es accionista del Sporting de Braga y promotor del Premier Padel, el club parisino alcanzó una facturación récord de 837 millones de euros en 2024-2025 , según datos extraídos de Intelligence 2P, la unidad de estrategia e inteligencia de mercado de 2Playbook.
Su área comercial aportó 367 millones y el negocio de día de partido, 175 millones , mientras la masa salarial redujo su pes o hasta situarse por debajo del 65% de la facturación. Hoy, por lo tanto, el PSG cumple con las normas . Y los patrocinios se pueden adecuar al valor de mercado de una marca global y que mantiene alianzas con socios de todo el mundo, incluyendo Google, BYD o propiedades como la NFL o la WWE.
Sin embargo, como sucede con el Manchester City, queda en el aire la cuestión de si el PSG habría llegado hasta donde ha llegado, y a la velocidad que lo ha hecho, sin esas inyecciones y acuerdos iniciales de Qatar que , en su caso, quedarán sin sanción .
De lo que no cabe duda es de la fuerza del PSG a nivel europeo, y más todavía a nivel local. El club parisino ya representaba el 38% de los ingresos totales de la Ligue 1 en 2024-2025. Y a la vista de la ya mencionada grave crisis audiovisual que vive el fútbol galo, es posible que este porcentaje crezca en estos años venideros. Si se compara con otras ligas, su peso en el fútbol nacional recuerda en algunos aspectos al dominio de Real Madrid y Barcelona en el negocio de LaLiga. Con más de 1.000 millones de euros de facturación cada uno, representaban el 47% de los ingresos ordinarios de Primera División. Sólo el PSG apunta a llegar a estas cotas en una liga de 18 equipos.



