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China pone límites al ‘amor’ artificial: los chatbots ya no podrán sustituir a las relaciones humanas

El país asiático restringe las funciones emocionales de la IA ante el temor de que los usuarios desarrollen dependencia hacia sus compañeros virtuales

Bartolomé Saorin Rios326 palabras

La inteligencia artificial ha dejado de utilizarse únicamente para responder preguntas o facilitar determinadas tareas. Cada vez son más las personas que recurren a ella para conversar, desahogarse o incluso crear vínculos emocionales con personajes virtuales. Una tendencia que ha comenzado a preocupar a las autoridades chinas.

China ha decidido poner freno a este fenómeno con una nueva regulación que limita el funcionamiento de los llamados chatbots de compañía. Las medidas, que entraron en vigor el pasado 15 de julio, buscan evitar que estas herramientas terminen ocupando el lugar de las relaciones personales y generando una dependencia emocional entre sus usuarios.

El objetivo: evitar una dependencia emocional

La normativa afecta a los servicios de inteligencia artificial capaces de imitar rasgos de personalidad, formas de pensar o estilos de comunicación humanos durante interacciones emocionales continuadas. Entre sus principales medidas se encuentra la prohibición de ofrecer este tipo de acompañantes a menores y la imposición de mayores controles sobre las funciones dirigidas a adultos.

El debate va mucho más allá de los conocidos ‘novios’ o ‘novias’ virtuales . Las autoridades también quieren evitar que una persona termine aislándose de su entorno por mantener conversaciones constantes con una IA que siempre está disponible, escucha sin juzgar y adapta sus respuestas a las necesidades emocionales del usuario.

La decisión ya ha tenido consecuencias entre las principales plataformas tecnológicas del país. Doubao, u no de los servicios de IA más populares de China, eliminó su función de acompañante para cumplir con las nuevas exigencias. La medida ha provocado reacciones entre usuarios que habían llegado a establecer vínculos emocionales con estos sistemas.

Con esta regulación, China abre un debate que empieza a extenderse a otros países: ¿hasta qué punto una inteligencia artificial puede convertirse en compañía sin terminar sustituyendo el contacto humano? La preocupación ya no se centra únicamente en lo que estas herramientas son capaces de hacer, sino también en la relación que las personas pueden llegar a construir con ellas.

Representación china con la IA IA
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