Irlanda estudia recurrir a la energía nuclear ante el enorme gasto de los centros de datos de IA
El país irlandes tiene prohibido por ley el uso de este tipo de energía desde hace décadas

La llegada y auge de la Inteligencia Artificial a nuestras vidas va más allá del debate sobre si terminará con puestos de trabajo o no. Detrás de la IA se da un enorme gasto eléctrico de los centros de datos y ahora, Irlanda se plantea volver a la energía nuclear para hacerle frente.
"Existe la necesidad de estudiar todas las opciones con potencial de descarbonización a largo plazo", señaló un portavoz del Departamento de Clima, Energía y Medio Ambiente de Irlanda a Euronews. Con estas declaraciones, confirman que el país vuelve a abrir el debate sobre el futuro de las centrales nucleares en Irlanda , si bien, desde el Gobierno insisten en que su estrategia seguirá centrada en las renovables.
La energía nuclear no sería la solución a corto plazo
Sin embargo, el auge de la Inteligencia Artificial ha disparado el consumo en los centros de datos. Según la Oficina Central de Estadísticas del país, los centros de datos consumen entre el 21% y el 22% de la electricidad total de Irlanda , una cifra que se prevé que aumente hasta el 31% a principios de la década de 2030 con el auge masivo de los modelos de inteligencia artificial.
Si bien, desde Dublín aseguran que volver a esta energía nuclear llevaría años y no sería una solución rápida para paliar el problema actual. "La energía nuclear no podría incorporarse de forma práctica a nuestro sistema eléctrico al menos hasta la década de 2040 ", admiten desde la administración irlandesa.
El debate sobre los centros de datos de IA divide a los irlandeses
Más allá de esta posible implantación de las nucleares, Irlanda primero tiene que superar el escollo jurídico. En mayo, el parlamentario de Fianna Fáil James O'Connor presentó un proyecto de ley para legalizar la energía nuclear, lo que ha abierto un nuevo debate sobre la cuestión. Si bien la coalición del gobierno presentó un informe favorable del papel fundamental de los centros de datos en el desarrollo económico del país.
Sin embargo, la imagen de los centros de datos entre la opinión pública es mucho menos positiva. Sus críticos sostienen que consumen tanta electricidad como ciudades enteras y que necesitan millones de litros de agua al día solo para mantenerse fríos. En muchos casos, el agua se extrae directamente de comunidades locales, a menudo ya muy afectadas por la sequía.
Preocupados por el impacto ambiental, los grupos ecologistas instan al comisario de Energía, Dan Jørgensen, a frenar la rápida expansión de los centros de datos antes de la decisión final que deben adoptar los colegisladores de la UE de aquí a finales de año.


