'Sharenting': el peligro de publicar fotos de tus hijos en redes sociales
Puede poner en riesgo la privacidad y la seguridad de los menores aunque la cuenta sea privada

Publicar fotografías de los hijos en internet es una práctica cada vez más extendida. Tanto es así que ya existe un término para definirla: 'sharenting', una palabra que combina 'share' (compartir) y 'parenting' (crianza) y que hace referencia a la publicación por parte de padres y madres de imágenes, vídeos e información sobre sus hijos en internet.
Aldeas Infantiles SOS ha presentado un informe en el que analiza este fenómeno y sus consecuencias. Según los datos recogidos en el estudio, España es el país europeo donde más se practica el 'sharenting': una de cada cuatro familias comparte imágenes de sus hijos varias veces al año. Sin embargo, solo una de cada cuatro asegura pedir permiso al menor antes de publicar.
Una fotografía puede escapar al control de la familia
El principal problema del ‘sharenting’ es que una vez que una imagen llega a internet resulta muy difícil controlar qué ocurre con ella. Incluso aunque la cuenta sea privada o la fotografía se elimine posteriormente, el contenido puede haber sido descargado, capturado, reenviado o reutilizado por terceras personas. Además, una imagen puede contener mucha más información de la que parece a simple vista. Un uniforme escolar, la fachada de una vivienda, una localización, una matrícula o incluso una rutina familiar pueden proporcionar pistas sobre dónde vive, estudia o se mueve un menor.
El informe alerta también sobre riesgos como el ciberacoso, la creación de perfiles falsos o el 'grooming', una forma de acoso y manipulación de menores a través de internet. A estas amenazas se suma ahora la inteligencia artificial, que permite crear imágenes falsas y sexualizadas a partir de fotografías reales.
Una huella digital que comienza antes de poder decidir
Otro de los aspectos que preocupa a Aldeas Infantiles SOS es que la huella digital de un menor puede comenzar a construirse antes incluso de que tenga capacidad para decidir qué quiere compartir sobre sí mismo. Las fotografías publicadas por familiares son solo una parte de esa huella. Aplicaciones, juguetes inteligentes, relojes conectados, asistentes virtuales y plataformas educativas también pueden recopilar información sobre los menores, desde sus hábitos y ubicaciones hasta sus preferencias o determinados patrones de aprendizaje.
La organización recuerda que los niños y adolescentes tienen derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de sus datos personales, por lo que considera necesario reflexionar sobre qué información se comparte y con qué alcance.
Qué hacer antes de publicar una foto de un menor
Para reducir la sobreexposición infantil en internet, el informe de Aldeas Infantiles SOS plantea cuatro claves: pensar antes de publicar, limitar la difusión, respetar la imagen de otras personas y educar en privacidad. Entre las recomendaciones figura preguntarse si realmente es necesario compartir una determinada fotografía, pedir permiso al menor teniendo en cuenta su edad y grado de madurez, evitar imágenes íntimas o comprometidas y revisar periódicamente la configuración de privacidad de las redes sociales. También es importante prestar atención al contexto de las fotografías y evitar que proporcionen información innecesaria sobre la ubicación, los horarios o las rutinas del menor.
La protección de la infancia en internet, según defiende Aldeas Infantiles SOS, no corresponde únicamente a las familias. También implica a las plataformas digitales, los centros educativos, los medios de comunicación y las administraciones. En un entorno en el que una fotografía puede difundirse en cuestión de segundos y permanecer fuera del control de quien la publicó, la organización reclama una mayor concienciación sobre la privacidad y los derechos de los menores.



