Toyota integrará 400.000 robots en sus fábricas y pedirá a los trabajadores humanos que los entrenen: les prometen que no le sustituirán
La compañía japonesa busca la convivencia entre estos sistemas y las personas

T oyota planea desplegar 400.000 robots en sus fábricas de todo el mundo a partir de 2028 , con una inversión estimada de 1 billón de yenes anuales (unos 6.400 millones de dólares). La estrategia de la multinacional japonesa contempla que estos sistemas convivan y colaboren con las personas, prometiendo que su objetivo es complementar la fuerza laboral humana y no reemplazarla.
Del total de las máquinas, unas 150.000 unidades se destinarán a las plantas propias de Toyota Motor y las otras 250.000 se integrarán en empresas filiales y proveedores del grupo como Denso y Aisin. Hiroki Nakajima , vicepresidente ejecutivo del grupo, señala que ve un mundo “donde los robots coexistirán con los humanos, en lugar de reemplazarlos” .
Los robots que hayan aprendido podrían enseñar a nuevos empleados humanos en el futuro
Gracias a la inteligencia artificial corporizada, los robots humanoides (como el prototipo ELEY ), podrán aprender tareas complejas directamente observando los movimientos de los maestros artesanos humanos a través de cámaras y sensores, eliminando la necesidad de programar software avanzado.
La empresa argumenta que esta tecnología busca mitigar la acuciante escasez de mano de obra y el envejecimiento poblacional que sufre Japón , delegando los trabajos más pesados, repetitivos o peligrosos a las máquinas para que los empleados asuman roles de mayor valor técnico y supervisión. De hecho, los directivos aseguran que en el futuro, los robots que hayan aprendido también servirán para entrenar a los nuevos empleados humanos .
A diferencia de la estrategia de Toyota, enfocada en un diseño híbrido con ruedas y de desarrollo mayoritariamente interno, sus principales competidores (como Tesla o BMW) han optado por formas puramente antropomórficas y se dividen entre el desarrollo vertical propio o las alianzas con startups tecnológicas. Ahora, la competencia ya se mide en cuántas horas consecutivas puede un robot sostener el ritmo de una línea de producción real.



