Ander Bernaola denuncia en 'La generación dopada' una sociedad que se medica para seguir rindiendo
El anestesista de 28 años analiza cómo la presión por rendir, la precariedad y el aislamiento han convertido la medicación en una respuesta habitual al sufrimiento

La sociedad contemporánea ha encontrado en los fármacos una respuesta rápida al cansancio, la ansiedad, la falta de concentración y otros malestares cotidianos. Sin embargo, ¿hasta qué punto esos tratamientos alivian el sufrimiento y hasta qué punto permiten mantener un ritmo de vida que lo provoca? Esta es la cuestión que plantea el médico anestesista Ander Bernaola Álvarez en 'La generación dopada' ( La Esfera de los Libros ), un ensayo en el que examina la relación entre el consumo de medicamentos y las exigencias de una sociedad hiperproductiva.
Ander Bernaola, nacido en Bilbao en 1997, aborda esta realidad desde una doble perspectiva: la de un profesional sanitario que administra fármacos en un hospital público y la de un paciente diagnosticado de trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) durante la infancia, que toma medicación desde la adolescencia. Desde esa experiencia, el autor no cuestiona la utilidad de los tratamientos, sino que se pregunta por qué la respuesta farmacológica parece imponerse frente a la posibilidad de modificar las condiciones que generan el malestar.
" La pregunta central de este libro no es si estamos enfermos. Es a qué nos estamos adaptando, y a qué precio ", plantea Ander Bernaola, que sitúa el debate más allá de la medicina para explorar sus implicaciones sociales, económicas y culturales.
De ciudadanos a pacientes
El ensayo parte de situaciones cotidianas para mostrar cómo distintos problemas terminan asociados a una solución farmacológica: un niño que no consigue concentrarse en clase, una joven con formación universitaria que soporta largos desplazamientos para llegar a un empleo precario, un trabajador con dolor crónico o una madre que asume en solitario el cuidado permanente de un hijo con parálisis cerebral.
A través de estos casos, el autor examina cómo la medicación puede convertirse en una herramienta para seguir funcionando en un entorno que exige cada vez más a las personas. Su análisis recorre la neurociencia, la historia del capitalismo, la transformación de las relaciones laborales, el neuromarketing, la industria del videojuego y las dificultades de los sistemas sanitarios.
Uno de los ejes del libro es la pérdida de las expectativas asociadas tradicionalmente al esfuerzo. Estudiar y trabajar ya no garantizan necesariamente estabilidad económica ni una trayectoria vital previsible, mientras que el acceso a la vivienda se convierte en una barrera para construir un proyecto de futuro. En ese contexto, Ander Bernaola relaciona parte del sufrimiento individual con problemas estructurales que, a su juicio, tienden a abordarse como trastornos personales.
" Se dice ansiedad donde antes se decía precariedad, burnout donde antes se decía explotación, depresión donde antes habría sido desesperanza colectiva, fobia social donde antes habría sido aislamiento estructural ", sostiene el autor de 'La generación dopada'.
Una sociedad que necesita activarse y desconectar
La obra también analiza la convivencia entre sustancias destinadas a estimular el organismo y otras utilizadas para reducir la activación. Café y alcohol, estimulantes y benzodiacepinas representan, en su planteamiento, las dos caras de una misma dinámica: recurrir a la química tanto para afrontar las exigencias diarias como para aliviar el agotamiento que producen.
Ander Bernaola denomina "eutimia sintética" al estado de estabilidad inducida que, según su análisis, permite a las personas mantener su funcionalidad en un entorno que considera disfuncional. La idea resume una de las principales tesis del ensayo: el riesgo de que el objetivo deje de ser aliviar el sufrimiento para convertirse en mantener la capacidad de rendir pese a sus causas.
Para ilustrar esa continuidad histórica, el libro contrapone a un piloto alemán que tomó metanfetamina durante la Segunda Guerra Mundial para prolongar su capacidad de vuelo con un niño que, décadas después, recibe metilfenidato para mejorar su atención en el colegio. La comparación sirve al autor para plantear cómo sustancias diferentes pueden responder a una misma lógica: mantener operativo al individuo cuando las exigencias del entorno superan su capacidad natural.
El ensayo aborda así el consumo de psicofármacos y otras sustancias como parte de un fenómeno más amplio, en el que confluyen el agotamiento, la falta de descanso, la presión por la productividad y el aislamiento. " Estamos crónicamente cansados porque estamos crónicamente activados ", resume Ander Bernaola.
Con 'La generación dopada', el anestesista propone abrir un debate sobre los límites de una sociedad que medicaliza parte de su malestar. Su planteamiento no pasa por rechazar los medicamentos, sino por preguntarse qué problemas pueden resolver y cuáles requieren respuestas que vayan más allá de una receta.







