En 1985, un satélite soviético de 19 toneladas estuvo meses a la deriva en el espacio sin que nadie pudiera acercarse a él: cuándo lo encontraron, estaba congelado por dentro
El agotamiento de sus baterías, clave en la pérdida de sus comunicaciones

Sobre nuestras cabezas, el espacio está repleto de satélites que se comunican con la Tierra de manera constante. Algunos, sin embargo, llevan allí demasiado tiempo, a la deriva y sin que el ser humano pueda siquiera acercarse. Este fue el caso del Salyut 7, un satélite soviético que en febrero de 1985 dejó de comunicarse y pasó varios meses perdido hasta que fue encontrado, y esto sorprendió a todos.
El 11 de febrero de aquel año 1985, el centro de control soviético perdió las comunicaciones con el Salyut 7. Al parecer, s us baterías se agotaron por una falla en el sistema eléctrico y aquello apagó la calefacción en esta estación de 19 toneladas, que acabó orbitando la Tierra durante unos largos y complicados cuatro meses.
El interior congelado y un protagonista clave: Vladimir Djanibekov
Ningún aparato en piloto automático podía acercarse, hasta que unos meses más tarde se completó su acople a mano. El encargado de tal gesta fue Vladimir Djanibekov, un astronauta que viajó a bordo de la nave Soyuz T-13 y completó el acople el 8 de junio de 1985 y todo ello sin que ningún sistema le pudiera guiar.
Cuando los expertos pudieron analizar este satélite, que había pasado varios meses a la deriva, encontraron una escena sorprendente: el interior presentaba unas temperaturas de 10 grados bajo cero , con escarcha en sus paredes y los depósitos de agua totalmente congelados. El apagón de la calefacción fue clave en este resultado.
Uno de los aspectos más llamativos es la capacidad de acoplar una máquina que viaja a la deriva sin ayuda de ningún sistema automático que lo permita. Además de, por supuesto, el hecho de que sus tanques estuvieran repletos de hielo debido a esas temperaturas heladas mientras el satélite se movía por la órbita terrestre sin control.



