En 2007, arrojaron 500.000 conchas de ostras a las costas de Florida: 20 años después, los buceadores descubrieron que cambiaron el lecho marino
Los investigadores confirman que el fondo marino fue transformándose poco a poco pese a que estaba casi desierto

El año 2007 marcó el inicio de un proyecto de recuperación marina en Florida, Estados Unidos. En aquel momento, comenzó la reutilización de conchas de ostras y almejas para devolverlas al mar.
Lo que podría parecer un gesto sin demasiada importancia forma parte de una iniciativa que, con el paso de los años, ha contribuido a transformar fondos marinos que apenas ofrecían superficies donde pudieran asentarse nuevas ostras.
Desde entonces, el proyecto ha acumulado millones de conchas recuperadas y ha permitido crear las condiciones necesarias para que estos moluscos vuelvan a colonizar determinadas zonas del golfo de México. Pero, ¿cómo puede un material que normalmente acaba en la basura contribuir a recuperar un ecosistema marino?
Cómo han cambiado las costas de Florida desde 2007
La clave está en aprovechar un residuo para recuperar los arrecifes de ostras. Desde 2007, restaurantes y plantas de procesamiento de Florida recogen las conchas de ostras y almejas para evitar que terminen en los vertederos. Después de varios meses de secado al sol, se trasladan al golfo de México, donde se depositan en zonas seleccionadas para favorecer la regeneración de estos ecosistemas.
Entre 2007 y 2024, el programa habría devuelto al mar más de 500.000 toneladas de conchas. El objetivo es proporcionar a las larvas de ostras una superficie sólida sobre la que puedan fijarse, especialmente en fondos arenosos, donde escasean los lugares adecuados para asentarse.
El proceso continúa una vez que las conchas llegan al fondo. Sobre su superficie se desarrolla una biopelícula de microorganismos que facilita la fijación de las ostras jóvenes. Cuando estas se establecen, comienzan a producir sus propias conchas y, con el tiempo, contribuyen a formar estructuras cada vez más complejas.
Así, las conchas recuperadas dejan de ser un residuo y pasan a formar parte del entorno marino . La acumulación de nuevas ostras permite construir arrecifes que ofrecen superficies de asentamiento y refugio para otros organismos.




