Así es el pozo más profundo de la Tierra: una hazaña que desafió los límites de la geología y que se frenó por una barrera física insuperable
Cuenta con una perforación de 12.262 metros, quedándose a sólo 2.500 metros de su objetivo inicial

El pozo artificial más profundo de la Tierra es el Pozo Superprofundo de Kola (SG-3) , una perforación de 12.262 metros de profundidad iniciada por la Unión Soviética en 1970. Ubicado en la península de Kola, en el Círculo Polar Ártico ruso, el proyecto nació en plena Guerra Fría como una competencia científica y tecnológica con el objetivo de alcanzar el manto terrestre y estudiar la litosfera .
Durante las décadas de 1970 y 1980, los ingenieros soviéticos utilizaron maquinaria pesada diseñada específicamente para soportar presiones colosales. En 1979, el proyecto batió el récord mundial al superar los 9.583 metros del pozo estadounidense Bertha Rogers. Aunque la meta original de la misión era descender hasta los 15.000 metros, los científicos se toparon con una barrera física insuperable a poco más de 12 kilómetros de profundidad.
Las causas por las que la URSS detuvo la perforación
La excavación se detuvo oficialmente a principios de la década de 1990 debido a dos factores principales. A los 12 kilómetros de profundidad, la temperatura alcanzó los 180°C (casi el doble de lo que los geólogos habían pronosticado), es decir, era un infierno térmico . Con esa temperatura y bajo una presión extrema, la roca perdió su solidez habitual y adoptó un comportamiento plástico y viscoso, similar al fango o a la miel espesa.
Al retirar las brocas, el agujero tendía a derretirse y autosellarse , inutilizando las herramientas de perforación. Por otro lado, estuvo el colapso económico. La desintegración de la Unión Soviética en 1991 cortó de raíz el presupuesto de investigación, haciendo inviable el desarrollo de tecnologías capaces de resistir el calor del subsuelo.
A pesar de no alcanzar el manto, el Pozo de Kola obligó a reescribir la geología. Se descubrió agua líquida fluyendo a profundidades donde se creía imposible, fósiles microscópicos de plancton perfectamente conservados intactos bajo kilómetros de roca antigua, y enormes emanaciones de gas hidrógeno. El sitio fue clausurado definitivamente en 1995 y su entrada permanece sellada hoy en día por una pesada tapa de metal atornillada.






