Cultivar minicerebros en el laboratorio: el papel de los organoides para combatir el alzhéimer y otras enfermedades
Obtenidos a partir de células madre, estos modelos de tejido cerebral permiten estudiar enfermedades y probar fármacos sin recurrir a animales

Un grano de sémola de menos de tres milímetros en una placa de Petri con agua basta para hacerse una idea. Es el recurso que utiliza Sandrine Adiba , ingeniera de investigación del CNRS en el Instituto Jacques-Monod de Parí s, para mostrar el tamaño real de los organoides cerebrale s durante las Visitas Insólitas del CNRS, abiertas al público hasta el próximo 18 de octubre.
Estos minicerebros son estructuras tridimensionales de tejido nervioso cultivadas a partir de células madre . Se obtienen reprogramando células adultas de la piel o la sangre para devolverlas a un estado embrionario; después, los científicos las guían para que se conviertan en neuronas y se organicen solas.
No piensan ni sienten, pero permiten estudiar lo que no puede observarse en un cerebro vivo , como el origen del autismo o la epilepsia, o enfermedades como el alzhéimer y el párkinson. También sirven para probar fármacos sobre tejido humano sin recurrir a animales.
Francia no está sola. En Viena , el equipo de Jürgen Knoblich los ha usado para entender cómo el virus del Zika provoca microcefalia . En Stanford se han trasplantado a ratones y han llegado a conectarse con su cerebro. En Harvard , el equipo de Paola Arlotta los ha mantenido casi seis años y ha descubierto que sus células conservan memoria de su edad.
En Barcelona , el Barcelonaβeta Brain Research Center, de la Fundación Pasqual Maragall, cultiva desde 2022 minicerebros a partir de la sangre de sus voluntarios para estudiar las primeras etapas del alzhéimer , y crea un banco de células madre para probar fármacos.
¿Pueden llegar a tener conciencia?
Los minicerebros siguen lejos de un cerebro rea l: carecen de riego sanguíneo y de las redes de conexiones que permiten pensar. Crece el debate ético sobre si algún día podrían desarrollar alguna forma elemental de sensibilidad.
Algunas empresas conectan neuronas cultivadas a sistemas electrónicos para crear ordenadores biológicos de bajo consumo. Por ahora , su gran aportación sigue siendo médic a.





