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Cultivar minicerebros en el laboratorio: el papel de los organoides para combatir el alzhéimer y otras enfermedades

Obtenidos a partir de células madre, estos modelos de tejido cerebral permiten estudiar enfermedades y probar fármacos sin recurrir a animales

Neus Pachon333 palabras

Un grano de sémola de menos de tres milímetros en una placa de Petri con agua basta para hacerse una idea. Es el recurso que utiliza Sandrine Adiba , ingeniera de investigación del CNRS en el Instituto Jacques-Monod de Parí s, para mostrar el tamaño real de los organoides cerebrale s durante las Visitas Insólitas del CNRS, abiertas al público hasta el próximo 18 de octubre.

Estos minicerebros son estructuras tridimensionales de tejido nervioso cultivadas a partir de células madre . Se obtienen reprogramando células adultas de la piel o la sangre para devolverlas a un estado embrionario; después, los científicos las guían para que se conviertan en neuronas y se organicen solas.

No piensan ni sienten, pero permiten estudiar lo que no puede observarse en un cerebro vivo , como el origen del autismo o la epilepsia, o enfermedades como el alzhéimer y el párkinson. También sirven para probar fármacos sobre tejido humano sin recurrir a animales.

Francia no está sola. En Viena , el equipo de Jürgen Knoblich los ha usado para entender cómo el virus del Zika provoca microcefalia . En Stanford se han trasplantado a ratones y han llegado a conectarse con su cerebro. En Harvard , el equipo de Paola Arlotta los ha mantenido casi seis años y ha descubierto que sus células conservan memoria de su edad.

En Barcelona , el Barcelonaβeta Brain Research Center, de la Fundación Pasqual Maragall, cultiva desde 2022 minicerebros a partir de la sangre de sus voluntarios para estudiar las primeras etapas del alzhéimer , y crea un banco de células madre para probar fármacos.

¿Pueden llegar a tener conciencia?

Los minicerebros siguen lejos de un cerebro rea l: carecen de riego sanguíneo y de las redes de conexiones que permiten pensar. Crece el debate ético sobre si algún día podrían desarrollar alguna forma elemental de sensibilidad.

Algunas empresas conectan neuronas cultivadas a sistemas electrónicos para crear ordenadores biológicos de bajo consumo. Por ahora , su gran aportación sigue siendo médic a.

Estos microcerebros se cultivan a partir de células madre y se obtienen reprogramando células adultas de la piel o la sangre
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