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En un desierto de California, rocas de 300 kilos han estado dejando surcos de cientos de metros de longitud desde 1915: sin que nadie las tocase

Investigadores han estudiado durante años qué provoca este fenómeno

Carlos Gallego Benito425 palabras

La naturaleza vuelve a demostrarnos lo asombrosa que es y todo lo que nos queda aún por descubrir sobre ella y en California han sido testigos de ello. Concretamente, en el Parque Nacional del Valle de la Muerte en el que unas piedras de hasta 300 kilos se han movido solas durante años.

En este desierto de California , ajenas a la sociedad, unas rocas de 300 kilos compuestas de dolomita y sienita han dejado unas claras marcas en la superficie agrietada por el suelo. Según los científicos, se trata de unas piedras deslizantes que dejan grandes surcos a su paso.

La primera vez que las descubrieron fue en 1915 . Unos buscadores de oro se encontraron con estos enigmáticos surcos. Desde ese momento, y a lo largo de los años, se ha intentado investigar qué ha llevado a las rocas del Valle de la Muerte a moverse.

Las teorías que explicarían cómo estas rocas de California se mueven solas

Son varias las hipótesis y especulaciones que rodean este fenómeno de la naturaleza. Algunos lo relacionan con el viento que, junto a las lluvias , podrían dar a una superficie resbaladiza para provocar el movimiento de las rocas. Teoría que no se sostenía por una cuestión: ¿De cuántos kilómetros por hora tenía que ser el viento para mover rocas de 300 kilos?

Otro grupo de científicos creía que se trataba de los campos magnéticos que actuaban alrededor de las rocas. Pero tampoco tuvo gran recorrido y durante años se seguía sin saber el motivo de este fenómeno.

¿Por qué unas rocas de 300 kilos pueden moverse solas?

Finalmente se dio con la ecuación: hielo, lodo y viento. Todo depende de las condiciones atmosféricas y las bajas y heladas temperaturas a las que se llegan en el desierto de California. Si se da una noche de lluvia y heladas, se forma una fina capa de hielo alrededor de las rocas. Cuando el nivel del agua fluctúa ligeramente, esta capa de hielo flota y la piedra, atrapada en una capa congelada, se desliza gracias al viento que le acompaña.

En definitiva, se forma una balsa de hielo improvisada que ayuda a que la piedra se desplace y provoque un surco en la parte más seca de la superficie. En 2014, investigadores lograron filmar el momento por primera vez y validaron esta teoría. Richard Norris, autor principal de este estudio, describió esta observación como un verdadero golpe de suerte científica: inicialmente esperaba tener que esperar entre cinco y diez años antes de poder observar el fenómeno en acción.

Imagen del rastro que dejan estas rocas al desplazarse
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