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Detectan indicios de un posible planeta formado tras la muerte de su estrella

Un equipo internacional con participación del Instituto de Astrofísica de Canarias detecta indicios de un posible planeta de segunda generación alrededor de una enana blanca, un hallazgo que aún deberá confirmarse

Javier Fernández Borrell536 palabras

La muerte de una estrella puede no significar necesariamente el final de todos los mundos que la rodean. Un equipo internacional de investigadores, con participación del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), ha encontrado indicios de lo que podría ser un planeta de segunda generación alrededor de la enana blanca HS 0209+0832. Si futuras observaciones confirman esta interpretación, se trataría del primer caso conocido de un planeta que se habría formado a partir del material expulsado por su propia estrella durante las últimas etapas de su evolución.

El estudio, publicado en Nature Astronomy , plantea una hipótesis especialmente llamativa: que parte del material liberado por una estrella moribunda pudo agruparse posteriormente en un disco y dar lugar a un nuevo planeta. No obstante, los investigadores presentan por ahora el objeto como un candidato y no como un planeta confirmado.

Una composición química poco habitual

HS 0209+0832 fue descubierta por el telescopio espacial Hubble en 1999. La enana blanca presenta una composición atmosférica poco común, con más de 100 líneas espectrales aún sin identificar y una concentración excepcionalmente elevada de determinados elementos.

Mientras que muchas enanas blancas contaminadas presentan principalmente elementos asociados a materiales rocosos, como hierro o silicio, en este caso se han detectado cantidades inusualmente altas de zinc, cobre y niobio, algunos de ellos en concentraciones superiores en más de mil veces a las observadas en el Sol.

Los investigadores consideran que este patrón químico podría estar relacionado con el llamado proceso s, una serie de reacciones nucleares mediante las que se producen elementos pesados en el interior de las estrellas gigantes rojas durante las últimas fases de su evolución. La presencia de niobio resulta especialmente relevante, ya que, según el estudio, sería la primera vez que se identifica este elemento en una enana blanca.

Una señal que apunta a un posible planeta

A esta composición química se suma una segunda pista. Las observaciones del satélite TESS detectaron una variación periódica del brillo de la estrella cada 4,4 días, una señal que podría ser compatible con la presencia de un gigante gaseoso de tamaño similar al de Júpiter en una órbita muy cercana.

La hipótesis planteada por los científicos es que este posible planeta se habría formado después de la muerte de la estrella, a partir de un disco compuesto por el material que esta expulsó. La intensa radiación procedente de la enana blanca podría estar provocando además la evaporación de las capas externas del planeta. Parte de ese material terminaría cayendo sobre la estrella y explicaría la peculiar composición química observada en su atmósfera.

Esta interpretación encaja con las observaciones, pero no constituye por sí sola una confirmación definitiva de la existencia ni del origen del planeta. Será necesario realizar nuevas observaciones para determinar si la señal periódica procede realmente de un objeto planetario y, en ese caso, comprobar si se trata efectivamente de un mundo formado después de la muerte de la estrella.

Si esta hipótesis acaba siendo confirmada, HS 0209+0832 se convertiría en el primer sistema conocido con evidencias de un planeta de segunda generación alrededor de una enana blanca, lo que abriría una nueva vía para estudiar cómo pueden surgir mundos incluso después de las etapas finales de la evolución estelar.

Detectan indicios de un posible planeta formado tras la muerte de su estrella. UNIVERSIDAD DE WARWICK
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