Un estudio de Harvard revela que el corazón trasplantado adopta la edad biológica de quien lo recibe
Los corazones más “viejos” trasladados a cuerpos jóvenes experimentaron un rejuvenecimiento

Un reciente estudio pionero liderado por investigadores de la Facultad de Medicina de Harvard y publicado como preprint en bioRxiv sugiere que un corazón trasplantado puede asimilar y adoptar la edad biológica de la persona que lo recibe . Esta investigación rompe con la creencia tradicional de que los órganos conservan de forma inalterable la edad del donante.
Los científicos descubrieron que los corazones más “viejos” trasplantados en cuerpos jóvenes experimentaron un rejuvenecimiento biológico. Por el contrario, los corazones procedentes de donantes jóvenes injertados en receptores mayores sufrieron un envejecimiento acelerado.
El equipo utilizó sofisticados relojes epigenéticos y analizó la metilación del ADN (marcas químicas que cambian con el tiempo) y los perfiles de expresión genética. Tras unos meses, observaron que estas señales celulares se ajustaban al ritmo del receptor. Además de los experimentos con ratones, los investigadores analizaron biopsias históricas de 11 pacientes humanos con grandes diferencias de edad respecto a sus donantes .
Este avance abre la puerta a ampliar el grupo de donantes elegible
“El entorno sistémico más joven puede revertir ciertos aspectos de la edad biológica , pero otros pueden ser irreversibles. Es una respuesta al entorno”, señala el coautor del estudio, Jesse Poganik, instructor de medicina en la Facultad de Medicina de Harvard.
Parámetros como la frecuencia cardíaca, el grosor de las paredes del músculo y la capacidad de ejercicio físico (VO2 máx) también tendieron a adaptarse a las capacidades biológicas de la edad del paciente que recibió el órgano. “Lo que más me entusiasma es la posibilidad de que existan factores de rejuvenecimiento transferibles” , ha explicado Peter Scriven, cofundador y director de LONGEVITY, en la revista Scientific American.
La conclusión principal, según los autores de la investigación en bioRxiv, es que abre la puerta a ampliar el grupo de donantes elegibles . Actualmente, las guías clínicas suelen descartar los corazones de personas mayores para evitar peores pronósticos, pero saber que un órgano envejecido puede responder de forma flexible y "rejuvenecer" en un entorno biológico más joven podría salvar vidas al reducir las listas de espera .



