Una fractura de 75 kilómetros revela que una placa tectónica está partiéndose en las profundidades del Pacífico
El hallazgo permite observar de cerca cómo se fragmenta una placa oceánica en una de las zonas tectónicas más activas del planeta

LUna fractura de unos 75 kilómetros de longitud ha permitido a los científicos obtener una nueva perspectiva sobre lo que sucede en las profundidades del océano Pacífico . La estructura se encuentra en la región de Cascadia , frente a la costa occidental de Norteamérica , donde las placas tectónicas están sometidas a enormes fuerzas.
El descubrimiento, recogido en una investigación publicada en Science Advances , muestra que la placa oceánica que se introduce bajo Norteamérica presenta una estructura mucho más compleja de lo que se pensaba . Los investigadores han identificado grandes fracturas y zonas con comportamientos sísmicos diferentes.
Una fractura que no se ve desde la superficie
La grieta no es una abertura gigantesca visible sobre el fondo marino. Se trata de una estructura situada en el interior de la placa , cuya existencia ha podido reconstruirse mediante técnicas de exploración sísmica y ondas sonoras.
Los científicos estudiaron el subsuelo oceánico utilizando datos obtenidos durante campañas de investigación en Cascadia. Las imágenes resultantes revelan que la placa Juan de Fuca y otras estructuras asociadas están experimentando una fragmentación progresiva mientras se desplazan hacia el manto terrestre. La extensión de la fractura, cercana a los 75 kilómetros, convierte este fenómeno en una pieza especialmente interesante para comprender cómo se deforman las placas oceánicas.
Una pista para entender los terremotos
El interés del descubrimiento va mucho más allá del tamaño de la fractura. Cascadia es una región especialmente vigilada por su actividad tectónica y por su capacidad para generar terremotos de gran magnitud.
Las nuevas observaciones permiten estudiar directamente procesos que hasta ahora tenían que reconstruirse a partir de rocas y estructuras geológicas antiguas. Las fracturas pueden modificar la forma en la que se distribuyen las tensiones dentro de una placa y aportar información sobre la actividad sísmica submarina.
Los investigadores no consideran que el hallazgo signifique que vaya a producirse de forma inminente un gran terremoto. Su importancia está en ofrecer una imagen más precisa de la evolución de las placas y de los mecanismos que intervienen en su ruptura.
El siguiente paso será seguir monitorizando esta zona para determinar cómo evolucionan las fracturas y qué relación mantienen con la actividad sísmica. El fondo del Pacífico vuelve a demostrar así que, aunque parezca inmóvil, bajo sus aguas la Tierra está sometida constantemente a enormes transformaciones.



