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Un grupo de científicos españoles descubre por qué no se mezclan las nuevas vivencias con los recuerdos

Un estudio publicado en la revista PLOS Biology

Carlos Gallego Benito468 palabras

Comprender cómo funciona el cerebro sigue siendo uno de los mayores retos de la ciencia. Este órgano no solo almacena los recuerdos que vamos creando a lo largo de la vida, sino que también debe decidir qué merece convertirse en un recuerdo nuevo y qué debe integrarse en los ya existentes. Encontrar ese equilibrio entre la memoria y la capacidad de adaptarse a los cambios es una de las claves para comprender cómo interpretamos la realidad sin confundir unas vivencias con otras.

Un grupo de investigadores del Instituto de Neurociencias (IN), centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH), ha descubierto en ratones un mecanismo neuronal que ayuda al cerebro a gestionar ese proceso. El hallazgo explica cómo el sistema nervioso integra nueva información sin que los recuerdos terminen mezclándose entre sí.

Los resultados, publicados en la revista PLOS Biology, muestran que la actividad de un tipo concreto de neuronas situadas en el giro dentado del hipocampo desempeña un papel decisivo . En función de su actividad, el cerebro puede ser más preciso a la hora de distinguir experiencias muy parecidas o, por el contrario, mantener recuerdos más estables frente a pequeños cambios.

Santiago Canals: “La memoria no es un repositorio estático de información, sino un proceso vivo y adaptativo”

“La memoria no es un repositorio estático de información, sino un proceso vivo y adaptativo. No consiste simplemente en almacenar una copia de cada experiencia. Para que resulte útil, el cerebro debe incorporar información nueva sin que cada pequeño cambio genere un recuerdo completamente distinto ”, explica Santiago Canals, profesor de investigación del CSIC y colíder del estudio, en un comunicado difundido por el organismo.

Para llegar a estas conclusiones, el equipo modificó de forma experimental la actividad inhibitoria de determinadas neuronas del giro dentado durante la fase de codificación de la memoria, es decir, en el momento en el que una experiencia queda registrada en el cerebro. “Al manipular la inhibición , pudimos modificar cómo realizaban la tarea los ratones. Con niveles más bajos de lo habitual, su comportamiento era más consistente con una mejor recuperación de la memoria y con un recuerdo más detallado” , señala Encarni Marcos, colíder de la investigación.

El estudio también demuestra que este mecanismo interviene únicamente cuando se forma el recuerdo y no durante su recuperación posterior. “Gracias a la combinación de herramientas experimentales y computacionales, hemos encontrado un punto de equilibrio en la formación de la memoria que nos permite entender cuándo este sistema , que para ser útil debe ser flexible, se actualiza con nueva información y cuándo mantiene una mayor consistencia”, afirma Canals.

Los investigadores destacan que el siguiente paso será identificar qué señales regulan de manera natural este proceso , una cuestión a la que buscarán dar respuesta.

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