Investigadores colocan GPS a cinco urracas australianas: en menos de una hora se ayudaron a quitarse los arneses y el experimento fallido sirvió como una muestra única
Esperaban mapear sus movimientos y se encontraron con un ejemplo de cooperación

Aunque un experimento no salga como te habías propuesto desde un principio, es importante recordar que siempre se pueden extraer conclusiones. En el año 2022, se seleccionó a un número determinado de aves en Pacific Paradise, en la Sunshine Coast de Queensland. Se les ha colocado un GPS con arneses para poder rastrearlas . Sin embargo, este no ha sido el final del experimento.
Lo que sí pudieron recabar es información sobre cómo se comportan los animales cuando se trata de cooperar con el grupo y ayudar a un igual de tu especie. Y es que no sólo no pudieron mapear sus movimientos, sino que entre las cinco urracas se ayudaron unas a otras hasta que se ‘liberaron’ de los arneses que les habían colocado.
El GPS sólo duró 24 horas en tres de las cinco aves estudiadas
El equipo conformado por Joel Crampton, Celine Frère y Dominique Potvin capturó a un macho adulto, dos hembras adultas y dos ejemplares jóvenes. En total, los arneses más el dispositivo GPS tenía un peso de 2,7 gramos. Potvin declaró en un comunicado de la Universidad de Sunshine Coast cuál fue el único aspecto que no habían tenido en cuenta: “No contábamos con que se pudieran ayudar entre sí”.
Ya no es sólo que fuesen capaces de desprenderse del GPS, sino más aún la velocidad con la que lo hicieron. Todas las aves fueron ayudándose con sus picos al percatarse de que, por sí solas, era imposible alcanzar el arnés. 24 horas después del inicio del experimento, sólo dos aves tenían todavía colocado el dispositivo.
Eso sí, no se ha logrado esclarecer si todas las aves trabajaron por igual, si hubo un líder dentro del grupo o el modo de quitarse el dispositivo. Tampoco quedó claro porqué se produjo ese empeño de los animales por desprenderse del arnés, aunque se cree que fue por un sentimiento de angustia.





