Investigadores españoles desarrollan un material capaz de bajar la temperatura de los edificios sin utilizar electricidad
Gracias a este nanomaterial las paredes pueden alcanzar los 13ºC

Cada año que pasa notamos más el aumento de las temperaturas en el verano hasta el punto de encadenar una ola de calor tras otra y convertir este agosto de 2026 en uno de los más calurosos de la historia . Situación que lleva a muchos españoles a tirar de sistemas de refrigeración para poder sobrevivir de la mejor manera posible.
A más calor, más necesidad de tener todo el día el aire acondicionado o el ventilador enchufados y, como consecuencia, más se paga en la factura de la luz. A día de hoy, el gasto en este tipo de refrigeración supone casi un 20% del consumo mundial en electricidad .
Ante estos datos y, sobre todo, ante el aumento de las temperaturas durante los próximos años, los investigadores buscan alternativas más sostenibles para el bolsillo y para el medio ambiente.
El proyecto más destacado ha nacido en España. Concretamente, en el Instituto de Micro y Nanotecnología (IMN-CNM, CSIC) . Los investigadores han desarrollado un nanomaterial que es capaz de disminuir la temperatura de las superficies expuestas al sol en casi 13ºC sin necesidad de usar electricidad alguna.
Para conseguirlo, han puesto en práctica el fenómeno físico de la refrigeración radiativa pasiva diurna (PDRC). Es decir, cuando ciertos materiales pueden disipar el calor hacia el exterior en forma de radiación y así lograr estar más fríos que el aire que les rodea.
Estos son los materiales necesarios para conseguir bajar la temperatura
Para que este fenómeno tenga éxito se tiene que contar con unos materiales concretos y que cuenten con dos condiciones fundamentales : primero, que sean capaces de reflejar la luz del sol y segundo, que puedan soltar el calor que albergan en su interior.
Una vez se tienen estos materiales, en el laboratorio del IMN han desarrollado un plástico que al blanquearlo usando luz ultravioleta han conseguido que refleje aún mejor la luz del sol durante días soleados, sin humedad y con una radiación solar elevada. Gracias a esto, las superficies que contaban con este material registraron una temperatura interna de 12,9ºC inferior a las que no lo tenían.
Que consiga mantener el ambiente fresco es un avance, pero aún lo es más porque este material no se agrieta ni empeora ante la exposición continuada del sol. Lo que le convierte en un proyecto que puede trasladarse a la vida real con el paso de los años.







