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Investigadores suizos entierran 2.000 calzoncillos para estudiar la actividad del suelo

Un experimento de la Universidad de Zúrich y Agroscope utilizó prendas de algodón enterradas durante dos meses para observar su descomposición en distintos tipos de terreno

Javier Fernández Borrell456 palabras

Un millar de voluntarios en Suiza participaron en un experimento poco habitual: enterraron 2.000 prendas de ropa interior de algodón y 12.000 bolsitas de té para estudiar cómo se comportaban en distintos tipos de suelo. Los resultados, publicados en 2026 en la revista científica Plants, People, Planet , muestran diferencias en la velocidad de descomposición de las prendas según el lugar donde fueron enterradas.

La investigación, desarrollada por la Universidad de Zúrich y Agroscope, buscaba utilizar la degradación del algodón como un indicador sencillo de la actividad biológica del suelo. Dos meses después de haber sido enterradas, las prendas fueron recuperadas y su estado se comparó con diferentes características del terreno en el que habían permanecido.

En algunos casos, el algodón se había degradado considerablemente, mientras que en otros las prendas conservaban buena parte de su estructura. Los investigadores relacionaron una mayor degradación con una mayor actividad biológica del suelo, ya que los microorganismos y otros organismos contribuyen a descomponer la materia orgánica.

Diferencias entre jardines, campos y céspedes

El grado de descomposición no fue el mismo en todos los terrenos. Las prendas enterradas en jardines privados presentaron, de media, una mayor degradación. Los campos agrícolas y los prados registraron valores intermedios, mientras que los céspedes mostraron los niveles más bajos de descomposición.

Los investigadores también analizaron muestras de los suelos para tratar de relacionar el estado de las prendas con factores como la estructura del terreno, el pH, la humedad y su composición.

A partir del grado de degradación, el estudio establece una clasificación en nueve niveles, desde una pérdida de entre el 0% y el 10% de la estructura de la prenda hasta una degradación del 80% o superior.

Un indicador, no un diagnóstico del suelo

El experimento no plantea, sin embargo, que un calzoncillo más degradado equivalga automáticamente a un suelo más sano. La velocidad de descomposición refleja la actividad biológica, pero esta depende de numerosos factores y debe interpretarse en función del ecosistema.

Franz Bender, líder del proyecto, señala que " la descomposición máxima no es deseable en todos los ecosistemas ". En determinados entornos naturales, una actividad elevada puede estar relacionada con alteraciones en el equilibrio de nutrientes, mientras que en otros contextos una degradación rápida puede responder a unas condiciones favorables para los organismos del suelo.

Por ello, los autores presentan la ropa interior de algodón como una herramienta sencilla para observar y comparar la actividad biológica, no como una prueba definitiva de la calidad o la salud de un suelo.

El experimento convierte así una prenda cotidiana en un recurso para acercarse de una manera visual y accesible al estudio de lo que ocurre bajo tierra, aunque sus resultados deben interpretarse junto con otros indicadores del estado del suelo.

Investigadores suizos entierran 2.000 calzoncillos para estudiar la actividad del suelo. INSTAGRAM: @AGROSCOPE_CH
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