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Un mecánico en Cuba se quedó sin gasolina por la escasez de su país: puso su coche en marcha usando una técnica olvidada durante más de 80 años que todavía funciona

El hombre ha tenido que modificar la mecánica de su coche para que pueda seguir funcionando

Alfonso Pareja397 palabras

L a falta de combustible está obligando a buscar soluciones poco habituales en Cub a. Entre ellas está la de Juan Carlos Pino , un mecánico de 56 años que se ha negado a dejar aparcado su viejo Fiat Polski 126p de 1980 . Ante las dificultades para encontrar gasolina, ha recuperado una tecnología que prácticamente desapareció hace décadas: el gasificador.

El sistema permite transformar el carbón vegetal en un gas capaz de alimentar un motor de combustión. Una solución que puede parecer sacada de otra época, pero que tuvo una enorme importancia durante la Segunda Guerra Mundial, cuando la escasez de gasolina llevó a adaptar cientos de miles de vehículos en Europa.

Cuba y su encanto:Un coche de 1980 que vuelve a funcionar sin gasolina.

El pequeño Fiat , fabricado en Polonia bajo licencia de la marca italiana, ha sufrido una transformación considerable. En su parte trasera, Pino ha instalado un depósito metálico que hace las funciones de gasificador. En su interior coloca carbón vegetal, que se calienta para producir una mezcla de gases inflamables.

Después, ese gas pasa por un sistema casero de refrigeración y filtrado antes de llegar al motor. De esta manera, el vehículo puede desplazarse sin depender directamente de la gasolina que escasea en las estaciones de servicio cubanas.

El invento tiene, eso sí, sus limitaciones. El coche pierde una parte importante de su potencia y necesita tiempo para ponerse en funcionamiento. La velocidad máxima ronda los 70 kilómetros por hora y la autonomía se sitúa aproximadamente en 85 kilómetros con una carga de carbón vegetal.

La tecnología que Pino ha recuperado no es nueva. Durante la Segunda Guerra Mundial, los gasificadores se utilizaron en automóviles, autobuses, camiones y tractores en distintos países europeos ante la falta de combustibles convencionales. Aquellos vehículos también tenían que asumir menor potencia, más humo y un funcionamiento mucho más laborioso.

En Cuba, décadas después, las circunstancias han vuelto a hacer que esta vieja solución recupere utilidad . El caso de Pino demuestra cómo la escasez puede convertir una tecnología olvidada en una alternativa práctica para quienes necesitan mantener un vehículo en funcionamiento.

Eso sí, el sistema presenta riesgos importantes. El gas producido contiene monóxido de carbono, un gas tóxico que puede resultar mortal en concentraciones elevadas. Por ello, una instalación de este tipo requiere extremar las precauciones y evitar cualquier fuga hacia el interior del vehículo.

Foto archivo de coches en Cuba EFE
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