La observación de aves reconfigura el cerebro y ralentiza el deterioro cognitivo: "Adquirir esta habilidad a una edad temprana podría generar beneficios que perduren hasta la vejez"
En los últimos años, esta práctica ha sido considerada como una forma de que los mayores y personas con demencia pasen el tiempo

Observar aves es uno de los pasatiempos que ha ido perdurando con el paso de los años. Un hobbie tranquil o, pero que a la vez te mantiene activo, porque hay que estar atento a cada movimiento y comportamiento de las diferentes especies.
Es algo especialmente interesante para las personas mayores. Primero, porque es una forma de que pasen el tiempo . Pero también porque les puede traer múltiples beneficios en muchos niveles. De hecho, según la BBC, se han creado grupos en residencias de ancianos del Reino Unido, Alemania y Estados Unidos.
Les ayuda también a mantenerse conectados. A experimentar emociones positivas e incluso a que su capacidad de memoria siga activa pese al paso de los años y el deterioro cognitivo se ralentice . Sin embargo, parece que ahora se va un paso más allá: hay una nueva investigación que ha analizado la forma en la que mejora la organización del cerebro.
La investigación que analiza los beneficios de la observación de aves
De acuerdo con el citado medio, este trabajo muestra que la observación de las aves tiene la capacidad de remodelar el cerebro. Algo muy parecido a lo que pasa con hacer deporte o incluso tocar un instrumento . Es más, se añade que puede ayudar a la ralentización del envejecimiento cerebral.
En el laboratorio también se está procediendo a investigar esta práctica. Ya se han evaluado las habilidades de identificación para determinar quién era experto y quién novato, y luego examinaron sus cerebros. Para su sorpresa, los expertos se dieron cuenta de que la estructura de los cerebros era distinta entre ellos.
Fue así como entendieron que, de algún modo, la observación de aves podría ralentizar el deterioro relacionado con la edad. ¿El motivo? Que el cerebro se mantiene más organizado.
Erik Wing dirigió esta investigación en la Academia Baycrest para la Investigación y la Educación de Toronto (Canadá). El proceso en un primer momento consistía en comparar las resonancias magnéticas cerebrales de los expertos con las de los principiantes. Y se dio cuenta de que aquellos que tenían más experiencia tenían el cerebro conectado de forma distinta en regiones importantes para funciones como la atención, la percepción visual y el reconocimiento visual.





