Según la psicología, las personas que consultan la hora en su teléfono en lugar de usar un reloj pueden percibir las señales temporales de manera diferente
Este dilema de la forma de saber qué hora es se conoce como el tiempo psicológico

Las personas se guían y organizan en función de la hora. T odo en la vida depende de lo que marque el minutero, ya sean planes, trabajo, momento para comer y toda una serie de rutinas sustentadas en función del momento del día que sea.
Antaño, la gente se guiaba por la posición aproximada del sol, pero con el paso del tiempo, la manera de saber qué hora es se ha perfeccionado, sobre todo con la existencia de los relojes . Ahora, cualquiera puede saber qué hora es simplemente echando un vistazo rápido a la pantalla de su móvil, pero todavía mucha gente acostumbra a llevar un reloj en la muñeca que mirar para conocer la hora.
Las diferencias entre las personas que miran la hora en el móvil y las que lo hacen en el relo j de pulsera deberían de ser nulas, pero no afirma lo mismo un estudio realizado por los psicólogos Richard A. Block y Ronald P. Gruber, los cuales hablan de lo que se conoce como el tiempo psicológico.
Aquellos que se levantan con un despertador analógico tienden a hacer un uso menos compulsivo del móvil
La diferencia de los dos tipos de personas radica en la atención de cada una de ellas. La que mira el reloj está recibiendo una sola información , puramente centrada en saber el tiempo. El que lo hace mediante el móvil, recibe muchos más estímulos que hacen percibir el tiempo de manera distinta.
Lo que comienza como una simple consulta de la hora puede acabar convirtiéndose en varios minutos revisando redes sociales, correos electrónicos o aplicaciones. Ese cambio constante de foco altera la forma en que el cerebro procesa el paso del tiempo y dificulta mantener la concentración.
El estudio explica cómo la relación de aquellos que se levantan mediante despertadores analógicos tienen una mejor relación con el uso del smartphone, incluyendo una utilización menos abusiva. 6.600 participantes, quienes no dependían del teléfono para consultar la hora, registraban menores niveles de uso compulsivo de internet y menos probabilidades de quedarse navegando tras una simple comprobación del reloj.







