Qué pasa con los 200.000 barriles radiactivos que fueron arrojados al Atlántico durante décadas: su estado actual, si hay fugas o no...
Se están haciendo análisis continuos para evaluar el deterioro de una masiva cantidad de contenedores sumergidos entre los años 1950 y 1990

El mar siempre ha sido una especie de 'cajón desastre' en el que se han depositado todo tipo de materiales . Uno de ellos son los barriles radiactivos en las profundidades marinas. Durante décadas se dejaron en el fondo marino . Un equipo especializado de investigadores partió recientemente hacia el sector noreste del océano para evaluar el deterioro de una masiva cantidad de contenedores sumergidos entre los años 1950 y 1990.
Los científicos del proyecto Nodssum, liderado por el Centre National de la Recherche Scientifique de Francia, exploraron la zona a través de una maquinaria especializada en profundidades. Concretamente con una nave sumergible tripulada .
Y durante la misión a bordo del buque 'Pourquoi Pas?', los expertos realizaron 20 inmersiones hasta superar los 4.700 metros de profundo . Dichas observaciones confirmaron el deterioro de la infraestructura metálica de contención que ya está avanzado y que el material interno ha comenzado a filtrarse de forma directa al lecho marino .
De momento, l os análisis de radioactividad indicaron que la intensidad de la contaminación se mantienen en un nivel moderado . Se extrajeron muestras de sedimentos, agua y fauna marina . Dicha investigación profundiza en los mecanismos biológicos con los que las especies del ecosistema abisal procesan e integran esta contaminación ambiental de origen humano.
Hipótesis sobre lo que ocurriría con los contenedores
Todo se centró en la hipótesis de que los contenedores resistirían lo suficiente para mitigar el impacto ambiental, pero las alertas globales llevaron a regular estas actividades mediante la adopción de la Convenio de Londres en 1975 . Este tratado internacional restringió los vertidos hasta prohibirlos definitivamente, aunque para ese momento el depósito acumulado en las simas oceánicas alcanzaba cifras alarmantes .
Ahora bien, aunque la tasa de emisión no constituye una catástrofe inmediata, la degradación de los bidones representa una amenaza latente para la biodiversidad marina. Las muestras biológicas colectadas servirán para evaluar la acumulación de radionucleidos en las cadenas tróficas del Atlántico . Y la prioridad de las instituciones científicas es determinar la velocidad con la que los isótopos se desplazan por las corrientes marinas profundas hacia otras regiones del planeta.





