Teruel contará con un nuevo telescopio de vigilancia extraterrestre
El Observatorio de Javalambre, experto en cartografiado de objetos móviles, sumará una herramienta clave para sus investigaciones

El Observatorio de Javalambre, situado en el Pico del Buitre, en Teruel, se prepara para ampliar su actividad científica con un nuevo telescopio destinado a la defensa planetaria y la vigilancia espacial . El proyecto, impulsado por el Centro de Estudios de Física del Cosmos de Aragón (CEFCA), permitirá mejorar la detección, observación y el seguimiento de asteroides, satélites y fragmentos de basura espacial.
El observatorio inició su actividad a finales de los años ochenta debido a las excelentes condiciones de la zona para la observación del espacio exterior. Su ubicación, a unos 2.000 metros de altitud y alejada de la luz y los edificios de los grandes núcleos urbanos, proporciona cielos oscuros y una atmósfera especialmente óptima para este tipo de investigaciones .
Un tercer telescopio para vigilar el cielo
El CEFCA ha anunciado la licitación del T150, un nuevo telescopio que tendrá como principal objetivo estudiar cuerpos menores del Sistema Solar y objetos móviles próximos a la Tierra. Una de sus principales ventajas será su amplio campo de visión , que permitirá observar grandes regiones del firmamento en poco tiempo .
El proyecto cuenta con un presupuesto máximo de 9,1 millones de euros e incluye el diseño y suministro del telescopio, la construcción de su cúpula y la dirección de las obras. El plazo previsto es de 30 meses y se espera que entre en funcionamiento en 2029 .
El nuevo instrumento complementará a los dos telescopios que ya operan en Javalambre. Entre ambos han permitido publicar más de un centenar de estudios científicos y detectar miles de asteroides. Ahora, con el tercer telescopio, según las previsiones del CEFCA, se podrían identificar alrededor de 7.000 objetos al año , facilitando la detección temprana de aquellos que puedan representar algún riesgo para la Tierra. Además, permitirá estudiar los miles de fragmentos que orbitan alrededor del planeta y que forman parte de la denominada basura espacial.
Esta información resulta especialmente relevante ante el creciente número de lanzamientos de satélites, ya que conocer la posición de estos objetos ayuda a reducir posibles riesgos durante las misiones espaciales.




