Los truenos podrían convertirse en los nuevos ‘rayos X’ de la Tierra: permiten estudiar qué hay hasta 100 metros bajo tierra
Un equipo de investigadores ha demostrado que las ondas generadas por las tormentas pueden utilizarse para analizar el subsuelo

L os truenos podrían tener una utilidad científica mucho mayor de la que se pensaba . Un nuevo estudio ha demostrado que las vibraciones provocadas por las tormentas eléctricas pueden atravesar el terreno y proporcionar información sobre lo que se encuentra bajo la superficie. Gracias a esta técnica, los investigadores han conseguido reconstruir estructuras geológicas situadas hasta unos 100 metros de profundidad.
El trabajo, realizado por investigadores de la Universidad Estatal de Pensilvania y publicado en Science Advances, aprovecha un fenómeno conocido como “sismo de trueno”. Cuando un rayo calienta de forma repentina el aire, genera una potente onda de choque que termina produciendo el sonido que conocemos como trueno . Parte de esa energía puede transmitirse al suelo y generar pequeñas vibraciones que contienen información sobre el subsuelo.
Un ‘estetoscopio’ bajo tierra
Para detectar estas vibraciones, el equipo utilizó unos cuatro kilómetros de fibra óptica instalados bajo el campus universitario . Mediante una técnica denominada detección acústica distribuida (DAS), el cable se convirtió en una enorme red de sensores capaz de registrar movimientos minúsculos a lo largo de su recorrido.
Durante más de dos años de observaciones, los investigadores identificaron 458 episodios de “sismos de trueno” y los contrastaron con registros de rayos para confirmar su origen . Posteriormente, procesaron las señales y generaron miles de registros virtuales que permitieron obtener información sobre las propiedades de las rocas y materiales atravesados por las ondas.
El resultado permitió elaborar una reconstrucción del terreno de hasta 100 metros de profundidad. Los científicos detectaron varias zonas donde las ondas viajaban más lentamente, compatibles con sedimentos, roca alterada, fracturas o presencia de fluidos. Además, compararon sus resultados con sondeos y estudios de ingeniería independientes, que coincidieron en las principales estructuras geológicas observadas.
El hallazgo abre una posibilidad especialmente llamativa: utilizar infraestructuras que ya existen, como las redes de fibra óptica, para estudiar el terreno durante las tormentas. De esta manera, una tecnología diseñada para las telecomunicaciones podría convertirse también en una herramienta para conocer mejor el subsuelo y detectar zonas geológicamente compleja s. Los investigadores incluso plantean que, en el futuro, fenómenos similares podrían estudiarse en otros cuerpos del Sistema Solar, como Titán.







