Dormir cuando el termómetro no baja: las claves para combatir las noches tropicales

España registra cada vez más noches en las que el termómetro no baja de los 20 grados . El aumento de las temperaturas medias y unos episodios de calor cada vez más tempranos y prolongados están convirtiendo las denominadas noches tropicales en un problema creciente también para el descanso.
El calor es uno de los principales enemigos del sueño . Para poder dormir, el organismo necesita reducir su temperatura corporal aproximadamente un grado centígrado . Cuando el ambiente dificulta esa pérdida de calor, conciliar el sueño resulta más complicado y aumenta la posibilidad de despertarse durante la noche.
Las recomendaciones habituales sitúan la temperatura óptima del dormitorio en torno a los 18-21 ºC . Por encima de ese rango pueden aumentar las dificultades para mantener un descanso continuado . Además, diferentes investigaciones han relacionado los ambientes excesivamente cálidos con una reducción del tiempo total de sueño y una mayor alteración de algunas de sus fases más reparadoras.
El colchón también importa
Sin embargo, la temperatura de la habitación no lo es todo. Durante la noche se genera un pequeño microclima entre el cuerpo y la superficie sobre la que dormimos. Si el colchón acumula demasiado calor o humedad, la sensación térmica aumenta y también pueden hacerlo la sudoración y los despertares.
“Muchas personas piensan que para dormir mejor en verano basta con encender el aire acondicionado, pero el colchón desempeña un papel muy importante. Si la superficie de descanso no favorece la ventilación , el cuerpo sigue acumulando calor y tiene más dificultades para alcanzar un sueño realmente reparador”, explica Elena Fernández , fundadora de Morfeo .
Por eso, además de ventilar la habitación o utilizar ropa de cama ligera, cada vez cobran más importancia los materiales empleados en colchones y almohadas .
Entre las soluciones dirigidas a favorecer la circulación del aire se encuentran sistemas como la tecnología Airscape , empleada por Morfeo para mejorar la ventilación interior del colchón, o estructuras de muelles ensacados que facilitan el paso del aire.
También existen colchones fabricados con viscoelástica termorreguladora , concebida para ayudar a disipar el calor corporal, así como modelos con tejidos y mallas tridimensionales que favorecen la evacuación de la humedad.
Los materiales naturales también pueden ayudar. Fibras como el lino y el algodón presentan una elevada capacidad de transpiración y absorción de la humedad.
La almohada y las sábanas también cuentan
La búsqueda de una cama más fresca no termina en el colchón. En el caso de las almohadas, existen modelos fabricados con viscoelástica y materiales como la soja , además de diseños con perforaciones o sistemas específicos de ventilación destinados a favorecer la aireación .
La ropa de cama completa el conjunto. Los protectores de colchón elaborados con fibra de bambú o Tencel pueden facilitar la evacuación de la humedad, mientras que las sábanas de algodón o percal orgánico resultan especialmente interesantes durante los meses más cálidos por su ligereza y transpirabilidad.
También las fundas de almohada fabricadas con fibras naturales o materiales termorreguladores pueden contribuir a reducir la acumulación de calor en una de las zonas del cuerpo que más acusa las altas temperaturas durante la noche.
Porque combatir el calor mientras dormimos ya no depende exclusivamente del aire acondicionado o de abrir una ventana. La composición del colchón, la almohada y las sábanas puede influir igualmente en la sensación térmica y, con ella, en la calidad del descanso .
En un escenario en el que las noches tropicales son cada vez más habituales, conseguir una cama capaz de evacuar calor y humedad se ha convertido en otro elemento a tener en cuenta para dormir mejor durante el verano .


