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En 2005, Mel Gibson compró una isla paradisíaca por 15 millones de dólares a pesar de que los descendientes de una tribu se opusieron: construyó una bolera privada

El actor adquirió la isla de Mago, en Fiyi, y convirtió parte de este enclave del Pacífico en un refugio exclusivo.

Alfonso Pareja386 palabras

M el Gibson llevó el concepto de lujo y privacidad a otro nivel cuando decidió comprar una isla en mitad del océano Pacífico. En 2005, el actor estadounidense se hizo con Mago, un territorio de unas 2.160 hectáreas situado en el archipiélago de Fiyi, por aproximadamente 15 millones de dólares . Su intención era disponer de un lugar apartado del mundo, rodeado de naturaleza y lejos de la atención mediática. Sin embargo, la adquisición no estuvo exenta de controversia, ya que los descendientes de los antiguos habitantes de la isla se opusieron a la operación y reclamaron sus derechos históricos sobre el territorio.

La isla destaca por sus playas de arena blanca, sus aguas cristalinas y su vegetación tropical. Antes de pasar a manos del protagonista de Braveheart, la propiedad pertenecía a una empresa japonesa. La compraventa recibió la autorización de las autoridades fiyianas, pero reavivó un conflicto que se remontaba al siglo XIX, cuando los antepasados de una comunidad local fueron expulsados de aquellas tierras . Sus descendientes consideraban que la venta ignoraba sus vínculos históricos con Mago y cuestionaron que el territorio pudiera transferirse sin tener en cuenta sus reclamaciones.

Una bolera privada transportada en barco hasta el paraíso de Mel Gibson

Lejos de frenar sus planes, la polémica no impidió que el actor comenzara a adaptar la isla a sus preferencias . Una de las decisiones más llamativas fue instalar una bolera privada de ocho pistas, cuyo equipamiento tuvo que ser transportado en barco hasta la propiedad. En 2006, varios medios se hicieron eco de la operación , que reflejaba el nivel de exclusividad que Gibson pretendía alcanzar en su refugio particular.

Mientras tanto, los descendientes de los antiguos habitantes mantuvieron sus reivindicaciones. Algunos representantes de la comunidad defendieron que sus antepasados habían sido despojados de sus tierras y estudiaron posibles vías legales para impugnar la compraventa. La disputa puso de manifiesto el choque entre los intereses de los propietarios privados y las reclamaciones históricas de las comunidades vinculadas al territorio.

Las autoridades de Fiyi sostuvieron que la transacción se había realizado conforme a los procedimientos legales establecidos . Por su parte, Gibson expresó su interés por preservar el entorno natural de la isla, aunque la construcción de instalaciones de ocio para uso privado alimentó el debate sobre el futuro de este enclave.

Mel Gibson en una foto EFE
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