Estados Unidos pone sobre la mesa una jornada laboral de 32 horas: trabajar menos respetando el salario actual
La propuesta busca reducir de forma progresiva la jornada semanal

L a semana laboral de cuatro días vuelve a ganar terreno en Estados Unidos. Un grupo de legisladores ha llevado al Congreso una propuesta que pretende cambiar una de las reglas más asentadas del mercado laboral estadounidense: las 40 horas semanales como referencia para empezar a contabilizar las horas extraordinarias.
La iniciativa plantea reducir ese límite hasta las 32 horas . Y hay un detalle especialmente llamativo: la reducción de jornada no debería traducirse en un recorte de sueldo para los trabajadores. Es decir, la idea sería trabajar menos tiempo manteniendo la misma remuneración.
El cambio no llegaría de golpe
El proyecto, impulsado por el senador Bernie Sanders y el congresista Mark Takano, contempla una transición progresiva hasta alcanzar las 32 horas semanales . La intención es que las empresas tengan margen suficiente para adaptar sus horarios y su organización.
Uno de los principales cambios se produciría en el cálculo de las horas extraordinarias. Actualmente, el trabajador comienza a generar horas extra al superar las 40 horas semanales. Con la nueva propuesta, ese punto se situaría en las 32.
Para un empleado acostumbrado a una jornada de ocho horas durante cinco días, el cambio podría traducirse en algo tan sencillo como eliminar un día de trabajo. En otros casos, las compañías podrían optar por repartir esas horas de otra manera a lo largo de la semana.
Los defensores de la medida consideran que trabajar menos puede tener efectos positivos sobre el descanso y la productividad . La idea es que un empleado que llega menos cansado al puesto de trabajo pueda aprovechar mejor las horas que permanece allí. También se busca reducir el desgaste asociado a las jornadas demasiado largas.
Pero la propuesta tiene por delante un debate complicado. Para muchas empresas, mantener los salarios mientras se reducen las horas supone aumentar el coste real de cada hora trabajada. El impacto podría ser especialmente importante en negocios que necesitan mantener una atención continua y dependen de turnos.
Además, que la propuesta haya llegado al Congreso no significa que vaya a convertirse automáticamente en ley . Todavía tendría que superar todo el proceso legislativo estadounidense.







