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Gonzalo Bernardos, economista, sobre las viviendas de protección oficial de alta calidad: “El que quiera lujo que lo pague”

El economista critica que algunas viviendas protegidas incorporen piscinas, gimnasios o espacios de coworking

Alfonso Pareja344 palabras

E l acceso a la vivienda se ha convertido en una de las principales preocupaciones de los españoles. En medio del debate sobre el encarecimiento de los pisos y las dificultades para encontrar un alquiler asequible, el economista Gonzalo Bernardos ha puesto el foco en las prestaciones de algunas viviendas de protección oficial (VPO). Su reflexión gira en torno a una cuestión: ¿deben estos inmuebles contar con instalaciones propias de promociones residenciales de lujo?

El profesor de la Universitat de Barcelona ha compartido su opinión en redes sociales, donde ha cuestionado los servicios que ofrecen varias promociones protegidas en Cataluña. Para Bernardos, si estas viviendas se venden a un precio inferior al del mercado libre, conviene revisar qué extras se incluyen en su construcción.

Piscinas, gimnasios y pistas deportivas en viviendas protegidas

“¿Las viviendas de protección oficial deben tener piscina, pista de pickleball, gimnasio y un área de coworking?” , ha planteado el economista. Como ejemplo, ha señalado una promoción de Esplugues de Llobregat, en Barcelona, que cuenta con varias de estas instalaciones. También ha mencionado otros proyectos de la zona con piscina, solárium o incluso un huerto.

Bernardos ha resumido su postura con una frase contundente: “Si las viviendas de protección oficial se venden por debajo del precio de mercado, ¿por qué sus prestaciones tienen que ser de alto standing? Yo lo tengo claro: el que quiera lujo, que lo pague”.

Su comentario abre el debate sobre cómo deben diseñarse las promociones destinadas a facilitar el acceso a una vivienda a precios regulados. Mientras que las zonas comunes pueden mejorar la comodidad y la calidad de vida de los residentes, también pueden incrementar los costes de construcción y mantenimiento, dependiendo de las características de cada proyecto.

La cuestión está en determinar qué servicios resultan necesarios y cuáles pueden considerarse extras prescindibles cuando el objetivo principal es ofrecer hogares asequibles. En un contexto de dificultades para comprar o alquilar, el mensaje de Bernardos vuelve a poner sobre la mesa el equilibrio entre el precio, las prestaciones y la función social de la vivienda protegida.

Gonzalo Bernardos EFE
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