Niño Becerra, economista, se indigna por la crisis de la vivienda: "¿Qué piensan hacer los que tienen poder para solucionarlo?"
El catedrático recuerda que el escenario actual lleva gestándose desde hace décadas

La crisis de la vivienda marca la agenda política y económica de España y también protagoniza la preocupación de muchos ciudadanos y familias de nuestro país. Pero no es un problema, tal como indica el catedrático Santiago Niño Becerra , únicamente español, sino que afecta a toda Europa . El analista ha señalado directamente a los dirigentes de nuestro país en sus reflexiones.
"Las rentas no alcanzan para que la totalidad de la población acceda a una vivienda porque la oferta de vivienda es inferior a la demanda ya que, por diversos motivos y para distintos fines, la demanda de vivienda ha aumentado mucho más de lo que lo ha hecho la oferta ", ha planteado el economista en sus redes sociales, citando un estudio reciente.
La reflexión de Santiago Niño Becerra ha ido más allá de constatar el problema. "Lo pésimo, no ya lo malo, es que esta situación lleva realimentándose y pudriéndose desde hace décadas" , ha explicado. El catalán ha recordado, por ejemplo, que en la década de los 80 ciudades como Barcelona ya se enfrentan a los primeros compases de la crisis de la vivienda.
La crítica de Santiago Niño Becerra a la clase política
Después de plantear el problema, Santiago Niño Becerra ha señalado a los dirigentes: "Bien. La pregunta. ¿Qué piensan hacer quienes tienen poder para decidir al respecto y solucionar esta situación" . El economista ha recordado determinados episodios de la historia europea, como la Gran Hambruna del siglo XIV, en los que no se podía ni comprar para subsistir, tampoco se tomaron medidas. "Lo que no se es cuánto más la población está dispuesta a aguantar esta situación" , ha concluido.
El precio de la vivienda en España
La vivienda en España sigue subiendo. Un reciente estudio de Fotocasa señalaba que comprara ahora un piso de segunda mano de 80 metros cuadrados cuesta 34.000 euros más que hace un año. La subida se va suavizando, pero no se frena.







