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Sara, albañila de 32 años: "A veces creen que una chica no lo puede hacer, pero me dejo la espalda por 1.200 euros"

Dejó el servicio doméstico para dedicarse a la construcción

Iria Grandal535 palabras

Sara tiene 32 años, es hondureña y trabaja como albañila en España. Su trayectoria profesional ha dado un giro importante desde que dejó el servicio doméstico , un sector en el que llegó a trabajar como interna, para incorporarse a la construcción. Aunque reconoce que el trabajo físico es exigente, asegura que las condiciones de su empleo actual le permiten organizar mejor su vida personal.

Su historia se dio a conocer a raíz de una entrevista realizada en el canal de YouTube de Quique Vásquez. En ella, Sara explicó que durante una etapa de su vida laboral cuidó a una pareja de personas mayores y apenas disponía de tiempo libre.

" Antes cuidaba ancianos y no tenía vida ", recordó. Según su testimonio, llegó a trabajar durante once meses como interna, de lunes a domingo, con muy poco margen para descansar o dedicarse a sus propios asuntos.

La situación la llevó a buscar otra salida laboral . Comenzó realizando pequeños trabajos en obras, inicialmente relacionados con la pintura, y fue aprendiendo tareas diferentes hasta conseguir un empleo en una empresa de construcción .

Un oficio físico en el que todavía encuentra prejuicios

La jornada de Sara comienza a las ocho de la mañana y termina a las seis de la tarde. Durante el día participa en distintas tareas de obra, como preparar materiales, picar paredes, retirar escombros o abrir huecos para puertas y ventanas. Se trata de un trabajo físicamente exigente que requiere esfuerzo y aprendizaje continuo.

La trabajadora asegura que disfruta con la variedad de las tareas y con la posibilidad de aprender cosas nuevas. Sin embargo, también explica que incorporarse a un sector tradicionalmente masculinizado implica afrontar determinados prejuicios.

" A veces creen que una chica no lo puede hacer ", señala al describir algunas de las dificultades que ha encontrado. Pese a ello, defiende que las mujeres pueden desempeñar las mismas funciones si cuentan con la formación y las oportunidades necesarias.

Sara también reconoce que ha tenido compañeros que la han apoyado y que han contribuido a que se sienta respaldada en el trabajo. Su experiencia, por tanto, combina las dificultades de un oficio duro con la satisfacción de haber encontrado una alternativa laboral que considera más compatible con sus necesidades.

Cuánto gana y qué quiere hacer en el futuro

Según contó en la entrevista, Sara cobra unos 1.200 euros mensuales y puede alcanzar los 1.500 euros cuando realiza horas extraordinarias. Son cifras correspondientes a su situación personal, que pueden variar en función de la jornada, el contrato y las condiciones de cada empresa.

Más allá del salario, uno de los aspectos que más valora es haber recuperado tiempo para sí misma. " Tengo vida, tengo mis horarios, puedo hablar con mi familia y ayudar a mi madre en Honduras", explicó.

Actualmente vive en Las Rozas , en la Comunidad de Madrid, y se desplaza al trabajo en monopatín para evitar gastos de transporte. También tiene objetivos profesionales a medio plazo: quiere seguir formándose y aspira a montar su propia empresa.

La albañila anima a otras mujeres interesadas en la construcción a dar el paso y aprender el oficio. " Ningún trabajo es para hombres, los trabajos son para personas ", afirma.

Albañila en una obra Imagen creada por IA
Tiramillaseconomíaalbañila32años

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