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Dabiz Muñoz, chef: "Freír un huevo es fácil, freírlo bien no es tan fácil"

Explica cómo conseguir un huevo frito con la clara crujiente, la tradicional puntilla dorada y la yema cremosa utilizando aceite de oliva muy caliente

Iria Grandal367 palabras

El huevo frito es uno de los platos más sencillos de la cocina doméstica, pero conseguir que la clara quede en su punto y que los bordes estén crujientes mientras la yema mantiene una textura cremosa requiere prestar atención a varios detalles. Dabiz Muñoz , chef madrileño al frente de DiverXO, ha compartido en sus redes sociales su particular método para preparar esta elaboración, con una premisa clara: la temperatura del aceite y la textura final son fundamentales.

El cocinero, que cuenta con tres estrellas Michelin en DiverXO , explicó su técnica en una publicación de Instagram que recuperaron distintos medios gastronómicos. Su propuesta se basa en utilizar abundante aceite de oliva muy caliente y conseguir una clara con una puntilla bien tostada, sin que el resto del huevo quede demasiado hecho.

El truco de Dabiz Muñoz para conseguir un huevo frito perfecto

"Me flipan los huevos fritos en mucho aceite de oliva humeante , con la puntilla bien tostada y muy crujiente, el resto de la clara no muy hecha y la yema cocinada, pero cremosa, que no líquida", explicó el chef.

La primera clave está en calentar una cantidad generosa de aceite de oliva virgen extra en una sartén. Muñoz recomienda que alcance una temperatura elevada, hasta el punto de humear, antes de incorporar el huevo . La idea es que el calor permita que los bordes de la clara se doren rápidamente y desarrollen esa textura crujiente que caracteriza a los huevos fritos con puntilla.

El segundo aspecto importante es no manipular demasiado el huevo durante la fritura. Una vez incorporado al aceite, hay que dejar que la clara vaya cuajando y que los bordes adquieran el color dorado deseado. Según la técnica que muestra el cocinero, se puede utilizar una espumadera para recoger parte del aceite caliente y echarlo con cuidado sobre la clara , ayudando a terminar su cocción sin tener que darle la vuelta al huevo.

El objetivo es encontrar el equilibrio entre las diferentes texturas: una puntilla crujiente, una clara hecha pero todavía jugosa y una yema cremosa . Para Muñoz, este último punto es especialmente importante, ya que no busca una yema completamente líquida, sino una textura más densa.

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