Jordi Cruz, chef, revela el truco para recuperar el crujiente de la lechuga: "Necesita un contraste térmico"
En un momento se puede recuperar este producto para una buena ensalada

La cesta de la compra muchas veces no se adecúa del todo al menú semanal, por lo que hay una serie de alimentos que se quedan en la nevera esperando a ser usados. Pasa similar con el excedente , ya que muchas veces no se usa la totalidad de un producto, y lo sobrante se queda en la nevera hasta encontrarle una salida.
Este es el caso de la lechuga, la cual no se suele consumir siempre de una vez, y el sobrante se queda en la nevera. En el caso de que transcurra mucho tiempo, esta se suele ablandar y queda lacia en cuestión de días, haciendo que la segunda de las ensaladas no quede con la calidad deseada.
Lo que no mucha gente sabe es que este producto se puede recuperar y el mejor consejo para hacerlo lo ha dado el chef Jordi Cruz . El dueño del ABaC ha compartido un vídeo en sus redes sociales donde ha demostrado que sí es posible recuperar una lechuga que lleva días sin consumirse.
Jordi Cruz: “Notaréis que la escarola coge un vigor increíble que se pone tersa, dura y super crujiente”
" Primero, agua tibia del grifo , el agua caliente del grifo, que estará a unos 35 grados. Vamos a sumergir nuestras hojas en el agua y van a estar aquí por un espacio de 3-4 minutos. ¿Qué va a hacer esta agua tibia? Va a aflojar su estructura y va a ser como pasar las hojas por un pequeño spa vegetal”, comienza Cruz en su explicación.
Una vez pasado el tiempo, es momento de un contraste radical, lo que hará que recupere su crujiente: “ Agua con hielos. Es bueno, para que veáis que el truco funciona, que cojáis la lechuga o la escarola directamente al agua fría . Al ponerla en vuestros dedos, notaréis que la escarola coge un vigor increíble que se pone tersa, dura y super crujiente . Este contraste térmico es lo que necesita nuestra ensalada para estar increíble”, explica el catalan mientras pasa el producto del agua tibia al agua helada.
Para finalizar, la lechuga necesita un último paso: “ Pasados cuatro o cinco minutos , la cogemos, la llevamos a un papel absorbente o a una centrifugadora para hojas y ya la vamos a tener ahí bien seca”.



