Kenneth R. Rosen analiza en 'Guerra polar' la nueva batalla por el Ártico
El deshielo está convirtiendo una región remota en un nuevo escenario de competencia económica, militar y estratégica entre Rusia, Estados Unidos y China

El Ártico está dejando de ser una frontera inaccesible para convertirse en uno de los nuevos escenarios de la pugna por el poder mundial. El retroceso del hielo provocado por el calentamiento global está abriendo rutas marítimas, facilitando el acceso a recursos naturales y aumentando el interés militar de las grandes potencias. En 'Guerra polar' ( La Esfera de los Libros ), el periodista estadounidense Kenneth R. Rosen recorre el norte circumpolar para analizar cómo el cambio climático está transformando también el equilibrio geopolítico.
Espías rusos, submarinos nucleares, cables de comunicaciones cortados, gasoductos saboteados y nuevas rutas marítimas forman parte del paisaje que Rosen reconstruye después de años de viajes por la región y de cientos de entrevistas con científicos, militares y habitantes del Ártico. Su investigación plantea que la crisis climática está generando una paradoja: cuanto más se derrite el hielo, más accesible resulta una región que adquiere un creciente valor económico y estratégico.
Según los datos recogidos en el libro, la extensión del hielo marino durante el verano mantiene una tendencia descendente del 12,5% por década desde 1979. El deshielo está permitiendo explorar rutas comerciales que podrían reducir en aproximadamente dos semanas algunos trayectos marítimos entre Asia oriental y Europa occidental, aumentando el atractivo económico de una zona hasta ahora limitada por las condiciones extremas.
Rusia, Estados Unidos y China miran al norte
Kenneth R. Rosen sostiene que el nuevo escenario está dando lugar a una creciente rivalidad entre las grandes potencias. Rusia dispone de una importante presencia militar en el Ártico y de una amplia flota de rompehielos, mientras Estados Unidos y sus aliados tratan de reforzar sus capacidades en una región cuya importancia estratégica no ha dejado de aumentar.
El periodista reconstruye esta competencia a través de episodios como la llamada guerra del Whisky por la soberanía de la isla Hans, la colocación de una bandera rusa bajo el Polo Norte en 2007 o la modernización de las instalaciones militares rusas. También aborda el despliegue estadounidense en Alaska y el creciente interés de las academias militares norteamericanas por preparar a sus fuerzas para operar en condiciones árticas.
China aparece asimismo en este nuevo tablero geopolítico por su interés en las rutas marítimas y los recursos de una región que, pese a encontrarse lejos de sus fronteras, tiene implicaciones para el comercio internacional y el equilibrio estratégico global.
De la crisis climática a la militarización
Uno de los ejes de 'Guerra polar' es precisamente la conexión entre cambio climático y seguridad. El deshielo no solo modifica el paisaje y las condiciones de vida de las poblaciones locales, sino que facilita el acceso a zonas anteriormente protegidas por el hielo y multiplica las posibilidades de explotación económica y de presencia militar.
Kenneth R. Rosen acompaña a miembros de la Guardia Costera estadounidense y se acerca a sus entrenamientos para la guerra en el Ártico, al tiempo que recoge los testimonios de habitantes que experimentan directamente la transformación física de su entorno.
El resultado combina crónica periodística, investigación geopolítica y testimonios sobre el terreno para mostrar cómo el Ártico está dejando atrás su consideración como una región periférica. "Lo que ocurre aquí tiene repercusiones en todas partes", resume uno de los altos mandos noruegos citados por el periodista.
El nacimiento de una nueva rivalidad
Kenneth R. Rosen, cuyos trabajos han aparecido en medios como The New Yorker , The New York Times , The Atlantic y WIRED , y que ha recibido los premios Kurt Schork y Bayeux-Calvados para corresponsales de guerra, sostiene que la creciente competencia por el Ártico recuerda a una nueva Guerra Fría, aunque desarrollada en un escenario radicalmente diferente.
'Guerra polar' plantea así un futuro en el que el Ártico ya no puede entenderse únicamente como un espacio natural amenazado por el calentamiento global, sino también como una región en la que confluyen intereses comerciales, recursos estratégicos, nuevas rutas marítimas y capacidades militares.
El deshielo que amenaza el ecosistema ártico está, al mismo tiempo, haciendo posible una mayor presencia humana y económica. La paradoja es que la transformación climática de la región puede convertirla precisamente en uno de los territorios más disputados del planeta.



