Pablo Alborán se convierte en testigo de honor de una romántica pedida de mano durante su concierto en El Salvador
El cantante les subió al escenario y ocurrió la magia

En los conciertos pasan cosas inesperadas y lo que ocurrió en el último de Pablo Alborán es una buena muestra de ello. El cantante se convirtió en el testigo de honor de una romántica pedida de mano durante su concierto en San Salvador , El Salvador, el pasado 29 de septiembre.
Una pareja de españoles que llevaba 13 años junta asistió al espectáculo en Salamanca con una pancarta muy clara: "Pablo, 13 años juntos. Si nos subes, nos casamos" . Dicho y hecho. El mensaje llamó la atención del artista malagueño, quien no dudó en invitarlos a subir al escenario.
Fue durante los acordes de la canción ‘Tu refugio’ , cuando el novio se arrodilló y formuló la gran pregunta. Al escuchar el "sí", Pablo Alborán reaccionó con humor fingiendo un desmayo en el suelo antes de levantarse emocionado para gritarle al público: "¡Ha dicho que sí!" . El tierno momento desató los aplausos de todos los asistentes y se volvió viral rápidamente en redes sociales.
Pablo Alborán: “Algo te obliga a mirar alrededor y piensas: joder, está pasando”
Tras el momento, el cantante compartió un carrusel de imágenes del concierto en su perfil de Instagram, donde añade una profunda reflexión . "Hay días en los que uno no se da cuenta de que está viviendo algo que un día pidió. Vamos tan deprisa que a veces los sueños cumplidos también se convierten en rutina. Un avión, una prueba de sonido, una ciudad nueva, un escenario, otra carretera. Y de pronto, por alguna razón, algo te obliga a mirar alrededor y piensas: joder, está pasando. La vida está pasando. Y eso, por sí solo, ya es una suerte inmensa", comienza diciendo.
“Que te ocurran cosas. Que algo te ilusione. Que algo te dé miedo. Equivocarte, acertar, perder alguna certeza por el camino y encontrar otras que ni siquiera estabas buscando. Tener todavía lugares a los que querer llegar. Porque no todo el mundo tiene la oportunidad de perseguir lo que sueña. Y mucho menos de alcanzarlo y descubrir que, al otro lado, todavía quedan ganas de seguir soñando”, concluye.




