El alcalde de Nueva York saca a la luz los informes del 11-S sobre la toxicidad oculta en la Zona Cero
Zohran Mamdani lo ha denunciado en una comparecencia pública

Este jueves se cumplirá un cuarto de siglo después de los atentados del 11 de septiembre de 2001. Un momento de la historia de la humanidad del que todavía se siguen descurbiendo las secuelas de la tragedia. Una última denuncia del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani , que ha vuelto a poner el foco en la desatención institucional que sufrieron los equipos de rescate y los supervivientes tras el colapso de las Torres Gemelas.
La denuncia de Mamdami por el aire "tóxico" del 11S
Las cifras actuales reflejan una realidad desgarradora respecto al impacto a largo plazo de la catástrofe. "Casi 25 años después, ha muerto más gente a causa de enfermedades relacionadas con el 11 de Septiembre que las que fallecieron el propio día de los atentados ", recuerda Mamdami a los afectados sobre la verdadera magnitud de esta crisis sanitaria prolongada.
El principal punto de discordia radica en la respuesta dada por las autoridades gubernamentales en los momentos posteriores a los ataques y durante las décadas siguientes. "Una cosa sería si el Gobierno hubiera estado al lado de los supervivientes y les hubiera proporcionado todo lo necesario en cada etapa del camino. Sin embargo, sabemos que la realidad no pudo estar más lejos de eso ", denuncia con severidad.
La controversia se centra especialmente en las garantías ofrecidas sobre la calidad del aire en la Zona Cero, que resultaron ser falsas. Según señala, " la gente enfermó porque los líderes en los que confiaban les mintieron y les dijeron que era seguro respirar un aire tóxico ", exponiendo a miles de personas a sustancias altamente nocivas.
El abandono sentido por las víctimas se acentuó a medida que las patologías graves comenzaron a manifestarse de forma irreversible. " Y luego, cuando empezaron a hacer frente a los síntomas de las enfermedades resultantes, el Gobierno —que no había dudado en enviarlos al peligro— sencillamente desapareció ", concluye sobre un descuido oficial que sigue generando indignación.




