Los estudiantes de Harvard ponen en un aprieto a Pedro Sánchez: "Los casos de mi esposa y mi hermano no son corrupción, son política sucia"
El presidente del Gobierno acudió al foro John F. Kennedy para alertar sobre la amenaza de la tecnología

El paso de Pedro Sánchez por la Universidad de Harvard , en el marco de su viaje oficial a Estados Unidos por la cumbre de la ONU , ha dejado un choque de titulares. Aunque el jefe del Ejecutivo acudió a la prestigiosa institución con una ponencia centrada en los riesgos de las grandes plataformas tecnológicas y la inteligencia artificial, el turno de preguntas por parte de los estudiantes cambió drásticamente el rumbo del acto.
En la primera parte de su intervención en el foro John F. Kennedy, Sánchez apeló al espíritu del jurista Louis Brandeis para defender la regulación frente a las grandes fortunas de Silicon Valley . El mandatario cargó contra lo que calificó de "tecnooligarcas" como Elon Musk, Jeff Bezos o Sam Altman , advirtiendo de que sus algoritmos amenazan con "esclavizar" el debate público y debilitar el pensamiento crítico.
Durante su discurso, el presidente fue contundente al rechazar que el desarrollo de la inteligencia artificial quede sin control público. Ante las peticiones de autorregulación del sector, el líder socialista respondió de forma gráfica en inglés: "no freaking way" ("ni de coña"), apelando a que el futuro de la democracia debe ser garantizado por las instituciones elegidas por los ciudadanos y no por magnates multimillonarios.
Las preguntas incómodas de los estudiantes de Harvard a Pedro Sánchez sobre la actualidad política
Sin embargo, las intervenciones de los alumnos presentes terminaron por opacar el mensaje inicial. Varias preguntas dirigidas al presidente abordaron de lleno cuestiones de máxima sensibilidad política. Un estudiante lo interrogó directamente sobre las causas judiciales que afectan a su entorno familiar, como las investigaciones a su esposa, Begoña Gómez , y a su hermano, David Sánchez , además de recordar la situación de exmandatarios vinculados a su formación procesados por corrupción.
Sánchez defendió su gestión asegurando que su Gobierno reacciona con efectividad ante cualquier irregularidad, pero matizó que las acusaciones contra su familia responden a "política sucia" y a ataques impulsados por la oposición y organizaciones afines.
El turno de preguntas también incluyó cuestiones sobre el espionaje con el programa Pegasus a su teléfono móvil, la posición histórica de España en el conflicto del Sáhara Occidental y las relaciones de su ejecutivo con la situación política en Venezuela, en un tenso coloquio que acaparó el protagonismo de la jornada.



