Casi 100.000 erizos de mar desaparecen de las costas de Noruega y los “desiertos submarinos”vuelven a convertirse en bosques
Unos 500 voluntarios han participado en un proyecto de restauración marina

D urante años, algunas zonas de la costa norte de Noruega se habían convertido en auténticos “desiertos submarinos”. El exceso de erizos de mar había dejado grandes extensiones del fondo marino prácticamente sin vegetación, al alimentarse de las algas que forman los bosques de kelp. Ahora, un proyecto impulsado por voluntarios está empezando a cambiar el paisaje bajo el agua.
Entre abril de 2024 y mayo de 2026, cerca de 500 personas participaron en 23 jornadas de restauración en tres zonas: Sørsjetéen, Telegrafbukta y Øksfjord. Durante estas actividades, los buceadores pasaron más de 20.000 minutos bajo el agua y retiraron casi 100.000 erizos de mar.
Del desierto submarino al regreso de los peces
El problema no estaba en que los erizos fueran una especie extraña en estas aguas , sino en que su elevada presencia estaba impidiendo que el kelp pudiera recuperarse. Cuando estos animales se concentran en grandes cantidades, pueden consumir las algas hasta transformar el fondo marino en zonas dominadas por roca y muy poca vegetación.
La retirada de los erizos ha permitido que las algas vuelvan a crecer en las áreas restauradas . Poco a poco, los antiguos fondos desnudos están recuperando el aspecto de un bosque submarino, creando de nuevo refugios y zonas de alimentación para diferentes especies.
Uno de los efectos más importantes es precisamente el regreso de los peces. Los bosques de kelp funcionan como auténticos viveros naturales, ya que ofrecen refugio y alimento a numerosas especies durante diferentes etapas de su desarrollo. La recuperación de estas zonas supone, por tanto, mucho más que un cambio visual en el fondo marino: puede ayudar a recuperar parte de la biodiversidad perdida.
El proyecto, además, continúa. Los voluntarios están realizando un seguimiento de las zonas restauradas para comprobar si la recuperación de los bosques se mantiene con el tiempo. La iniciativa demuestra así que incluso acciones aparentemente sencillas, como retirar manualmente miles de erizos, pueden contribuir a transformar ecosistemas marinos degradados.






