En 1930, Francia construyó a mano un canal, excavando 364 kilómetros, inundando la zona y expropiando a 50 familias: ningún barco puede navegar por sus aguas
El viaje de Nantes a Brest, una travesía imposible

Desde hace casi un siglo, Francia cuenta con uno de los canales más impresionantes que se conocen. En 1930 , el país levantó a mano una de estas obras de la ingeniería y, para hacerlo, excavó 364 kilómetros , inundó toda el área y todo ello gracias a expropiar a un total de 50 familias. Lo más llamativo es que ningún barco ha podido viajar de Nantes a Brest y sus aguas son casi imposibles.
Los canales son vías de transporte fluvial construidos a mano y que conectan dos puntos que no lo están de manera natural. El nexo entre Nantes y Brest tenía como objetivo que ningún barco se viera obligado a cruzar las complicadas aguas del Atlántico y que, curiosamente, comenzó a proyectarse durante el mandato de Napoleón .
La electricidad transforma el canal incluso antes de terminarlo
Durante más de 30 años y miles de trabajadores implicados, la obra parecía destinada a ser un éxito. Pero todo dio un giro cuando el propio Estado francés decidió inundar el canal con varios millones de metros cúbicos de agua , dando paso a un lago artificial que es considerado el más grande de la región.
En 1930, cuando el canal estaba equipado con 238 esclusas , quedó dividido en dos por la construcción de la presa de Guerlédan en el río Blavet . Al inundar 17 esclusas, unas 50 familias fueron expropiadas. La necesidad de contar con electricidad había transformado los planes y, por ello, el canal pasó a estar condenado incluso desde su creación.
Al quedar dividido en dos, el canal quedó inservible para su navegación , ya que los dos puntos que conectaba dejaron de estarlo de inmediato. A día de hoy, los curiosos pueden acercarse y contemplar sus aguas, pero debajo se esconde todo un canal que antaño se erigió como una obra histórica que necesitó décadas de mano de obra y que nunca llegó a ser útil .







