En el 2000, Francia vendió un portaaviones a Brasil por 12 millones de dólares con toneladas de amianto: 23 años después, fue hundido en el Atlántico por material tóxico
El país galo se deshizo de uno de sus aparatos y la polémica no tardó en emerger

El 3 de febrero de 2023, la Armada de Brasil no tuvo más remedio que hundir el portaaviones Foch , que había adquirido más de dos décadas antes a Francia. Lo hizo debido a la presencia de toneladas de amianto, un material tóxico . Nunca se llegó a completar la descontaminación y, por ello, el país sudamericano tuvo que deshacerse del aparato a 350 kilómetros de su propia costa.
Este buque, de 265 metros, fue durante décadas una de las referencias de la Armada francesa , pero ahora descansa a 5.000 metros de profundidad. Podía albergar 2.000 personas y 40 aeronaves y su historia estuvo ligada a eventos importantes: de las pruebas nucleares en el Pacífico a su participación en operaciones especiales en el Líbano o los Balcanes .
Brasil nunca pudo emplear el portaaviones para operaciones reales
A finales de los años 90, el Charles de Gaulle lo reemplazó y Francia optó por venderlo a Brasil , que lo compró por 12 millones de dólares y le cambió el nombre a Sao Paulo. Sin embargo, no tardaron en darse cuenta de que el país galo no había completado la retirada del amianto , además de materiales tóxicos en pinturas como metales pesados o PCB.
Esta situación hizo que el portaaviones prácticamente nunca prestara servicio real a la Armada de Brasil, pero la descontaminación, varios incendios y la falta de repuestos provocaron que su regreso al astillero fuera continuo. En 2017 lo dio de baja y un año después lo desmanteló por completo.
Hubo un intento por parte de una empresa turca de llevarlo hasta Aliaga, pero Ankara rechazó el permiso y el portaaviones tuvo que dar media vuelta a Brasil, pero el país negó su entrada y el buque acabó varado en alta mar durante meses . Ante el temor de un hundimiento peligroso y descontrolado, el 3 de febrero se colocaron cargas explosivas y el buque acabó hundido a 5.000 metros de profundidad.




