En 2012, un hombre en Panamá empezó a recolectar plástico y desechos de las calles y playas: años después, se han construido casas y un castillo con esas botellas
Un simple gesto puede suponer una ayuda para miles de personas

Desde hace años, el mundo se encamina hacia una forma de vida más sostenible y concienciada con el medioambiente . Es por ello que gestos ahora tan cotidianos como el reciclaje pueden suponer una gran diferencia, ya que permiten que luego esos residuos se transformen en objetos y artículos de gran valor. Una prueba de ello es lo ocurrido en Panamá , tal y como explica The National.
Robert Bezeau , allá por 2012, decidió emprender un camino algo inusual para muchos en aquel entonces en la isla Colón, situada en el archipiélago de Bocas del Toro. El hombre comenzó un proyecto: conocer el tipo de cosas que se desechaban y dónde acababan . Para ello recolectó todo tipo de plásticos , especialmente botellas, tanto de la calle como de los comercios de la zona.
Con el tiempo esto derivó en lo que se conoce como la Aldea de Botellas de Plástico de Panamá . Por medio de este proyecto, las botellas de plástico sirvieron para construir las paredes de las casas, y es que en apenas año y medio se acumularon más de un millón de botellas .
El futuro pasa por la construcción de un pueblo entero
Sólo entre agosto y diciembre de 2012, Bezeau y un grupo de otras 15 personas acumularon hasta 60.000 bolsas de basura en la isla . Pronto el proyecto escaló hasta hoteles y restaurantes y, gracias a la experiencia de Bezeau en la construcción, utilizó un sistema modular con jaulas de acero , en las cuales se colocaban las botellas y se unían para acabar dando forma a las paredes.
Así, de la idea inicial de una casa a prueba, pronto todo se transformó en una especie de comunidad residencial. Sin embargo, lo más llamativo fue la construcción del Castillo de la Inspiración, de cuatro pisos, derivada del uso de 40.000 botellas de agua y refrescos de plástico, según Smithsonian.
Los últimos informes apuntan a que Bezeau tendría planes para acabar construyendo un pueblo entero con las botellas de plástico que recolecta de la isla. Además, permite que la ciudadanía pueda colaborar de alguna forma en su proyecto de reciclaje.







