En 2015, un hombre comenzó a construir una línea de tren en su patio trasero: después de 18.000 kilos de grava y 120 metros de vía, sus vecinos hacen cola para usarlo
Cory Mohl necesitó una inversión de 18.000 dólares

Construir una vía de tren en el patio de casa puede parecer una idea imposible. Para Cory Mohl , sin embargo, fue la forma de convertir una afición de toda la vida en una realidad. En 2015 , este vecino de West Valley City, Utah, decidió emprender una obra tan peculiar como ambiciosa: levantar su propio ferrocarril de jardín.
Lo que comenzó como un proyecto personal terminó convirtiéndose en una atracción para todo el vecindario. Para hacerlo realidad, Mohl tuvo que mover alrededor de 18.000 kilos de grava y dedicar cientos de horas a preparar el terreno, colocar las vías y poner en funcionamiento el pequeño tren.
El recorrido alcanza unos 120 metros y serpentea por el terreno de la vivienda, incluyendo incluso un tramo que atraviesa un cobertizo. No se trataba simplemente de colocar unos raíles decorativos: la infraestructura debía soportar un tren en el que pudieran viajar otras personas.
De afición personal a atracción vecinal
Mohl llevaba años fascinado por los trenes y había dedicado parte de su tiempo a construir maquetas ferroviarias. Cuando su hija creció y tuvo más independencia, encontró el momento perfecto para llevar esa pasión a una escala completamente diferente.
El trabajo requirió planificación, esfuerzo físico y numerosos fines de semana. La grava fue necesaria para crear una base estable sobre la que instalar la vía, mientras que los raíles, las traviesas y los cambios tuvieron que quedar correctamente alineados para garantizar que el tren pudiera circular.
Y entonces ocurrió algo que Mohl probablemente no esperaba al principio
Cuando la línea estuvo operativa, los niños del barrio empezaron a pedir paseos y el ferrocarril dejó de ser únicamente el proyecto de un aficionado. El patio se transformó en una pequeña estación improvisada donde familiares y vecinos podían disfrutar de un recorrido en tren sin salir del barrio.
El coste también fue considerable. Mohl calculó que la inversión total acabaría situándose entre 17.500 y 18.000 dólares , una cantidad que incluía materiales, equipamiento y el propio material ferroviario.
Lejos de dar por terminado el proyecto, el propietario tenía previsto seguir ampliándolo y añadir nuevos elementos decorativos . Así, lo que comenzó como una extravagante idea en 2015 acabó demostrando que un patio trasero puede convertirse, con suficiente paciencia y pasión, en un ferrocarril capaz de despertar la curiosidad de todo un vecindario.







